27th mar2013
25th oct2012
Enreversado (Especial Calaveritas)
El verdadero rostro de Elba Esther Gordillo
“En la vida hay malos gestos,
pero nunca como los que llevas dentro”.
Así rezaba una nota
en la caja del obsequio
que recién había llegado
por el Día del Maestro.
Era un espejillo
de peregrino brillo
para la maestra Elba Esther Gordillo.
Entre un trono de joyeles
que le habían regalado
y al lado de un teléfono dorado
colgó la profesora el presente
para mirarlo de frente
cada vez que le hablara el presidente.
Era un vano espejuelo
que miraba con celo
una maestra de tan alto vuelo.
En la mañana lo admiraba,
y porfiaba:
“yo he de ser señora,
señora que no se agota;
y he de tener cualquier cosa.
Espejo, dichoso eres
pues, de entre todas las mujeres
ante ti luce la más poderosa”.
Era un espejo decente
que frecuentaba ferviente
la Secretaria General del SeNTE.
Pero ella ignoraba
que ese dulce regalo
provenía de la Muerte;
que tenía por recado
el llevársela al otro lado.
A la media noche, una mueca horrenda dibujó
la paz del espejo blanco.
Era Elba que llamaba
al nuevo presidente mexicano.
Entonces… entonces, sobrevino el cadalso.
Murió la maestra mirando el espejo.
Murió con espantable gesto.
Mas no fue por mirar su cuerpo,
sino porque asomó su alma al espejo.














