Ken Smith, los Candiani y la empresa CLADSA (1a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Pocos conocen que el señor Kenneth “Ken” Smith, locutor mexico-americano de gran renombre, fue un personaje importante dentro de la industria mexicana del doblaje de voz. Como empresario, estuvo al frente de una de las primeras compañías de doblaje para televisión en México, primero en sociedad con los señores Enrique y Raúl Candiani (estos dos últimos, personajes cruciales en la historia del doblaje en México) y más tarde como único titular de la empresa hasta la desaparición de la misma. Esta es la historia de Ken Smith, los hermanos Candiani y la compañía CLADSA.

Kenneth “Ken” Smith Herrera nació en la ciudad de México el 13 de enero de 1918, de madre mexicana y padre norteamericano. Sus inicios en el medio artístico datan de los años cuarenta, donde fue locutor de los noticieros cinematográficos bilingües, ingles-español, en la ciudad de Nueva York. Allí mismo, fue donde conoció y contrajo matrimonio con la bella cubana Estrellita Díaz. Fue también presentador en diversos noticiarios radiales y televisivos mexicanos, narrando las más importantes noticias de la época, entre ellas, el atentado a Roberto Kennedy y el alunizaje de la NASA en 1969, además de múltiples comerciales de radio, cine y tv. Quizás, su locución más recordada es la voz oficial de la famosa estación de radio Stereorey, desde 1967 hasta 1990. Sin embargo, la empresa de doblaje que comandó, surgió fundada por otros personajes y en muy distintas circunstancias.

La historia de la empresa CLADSA comienza con Gustavo Candiani, un miembro de la policía de tránsito de la ciudad de México, quien fuera escolta y guardaespaldas de muchos personajes destacados de la política y la farándula nacional. En 1935, un golpe de suerte lo colocó como supervisor de la construcción de unos novedosos estudios cinematográficos, llamados Cinematográfica Latino Americana, SA. (CLASA). Allí, se mudaría junto con su familia a una casa dentro del terreno, construida especialmente para él y su labor como vigilante de la construcción. La familia Candiani, pues, conviviría desde entonces con artistas, cantantes, actores, actrices, productores, cineastas, camarógrafos, entre otros personajes que visitaban el flamante y recién estrenado estudio de cine. En el local se establecieron tres empresas: CLASA Films, encargada de la producción; CLASA Films Mundiales, distribuidora, y CLASA Estudios, el local de filmación.

Fue a mediados de los años cincuenta cuando dos de los hijos del señor Candiani, ya entonces adultos, de nombre Enrique y Raúl, fundaron una empresa de publicidad audiovisual para cine y tv, que tenía su sede en los mismos estudios CLASA. Mientras trabajaban para una firma de publicidad norteamericana, recibieron a un estadounidense llamado Paul Talbot, quien tenía la intención de vender una serie televisiva para el mercado latinoamericano. Encomiado por el señor Azcárraga Vidaurreta, este le informó que su serie sería trasmitida en horario estelar en el canal de mayor audiencia, pero primero, debía traducirla al español. Es allí donde Talbot solicitó los servicios de Enrique Candiani para realizar el doblaje de voz de la serie. Y aunque los señores Candiani desconocían como realizar doblaje de voz, resolvieron el problema llamando a un actor veterano y a su esposa, ambos con experiencia en el doblaje debido a su participación en el proyecto de la MGM, en la ciudad de Nueva York, en 1944. Así nació una asociación empresarial con el galán de cine, empresario y director artístico Antonio “Tony” Carbajal. Su esposa Lucille Henderson sería la encargada de la traducción y adaptación para el doblaje en los Estudios CLASA. Naturalmente, tanto los señores Candiani como el señor Carbajal dieron el siguiente paso, que fue contratar a los mejores y más experimentados actores que hubiesen realizado doblaje de voz.

Entre aquellos primeros actores y actrices que pasaron a formar parte de las filas de la empresa CLASA como actores de voz, estuvieron Antonio González, Guillermo Portillo Acosta, Ciro Calderón, Rosario Muñoz Ledo, Lucila de Córdoba, Enrique Couto y su hija Malú Couto, Salvador Carrasco, Narciso Busquets, Luis Manuel Pelayo, Silvia Rey, Rita Rey, Salvador Nájar, José Luis Moreno López, entre otros. En el primer grupo de profesionales contratados por los hermanos Candiani, estuvieron múltiples compañeros del señor Carbajal durante su contrato en el proyecto de doblaje en Nueva York, además de varios jóvenes pero experimentados actores familiares con la traducción sincrónica, con experiencia previa en otras empresas como Rivatón de América, R. K. Tompkins y Asociados, y los estudios Churubusco.

Es a finales de 1955 cuando inician las labores de doblaje en la empresa, con la serie infantil Lassie (1954) que fue la producción que el señor Talbot había traído a México inicialmente y obviamente, la primera en ser traducida y actuada sincrónicamente al español. Prosiguieron largometrajes y series televisivas como El Diamante Negro (1955) y luego, El conde de Montecristo (1956) con George Dolenz, doblado con la voz de Antonio González. El caso de Berry (The De Berry affair), Los tres mosqueteros (1954), Los Pardaillan (1954), y Foro siete (1956).

Sin embargo, la alianza entre Antonio y los Candiani duraría poco. El cierre de los estudios CLASA en 1957 y la ruptura de la asociación con el señor Carbajal debido a las exigencias de éste último en el pago de sus acciones de la empresa en tiempo y forma, obligó a los Candiani a ocupar un nuevo local para los proyectos de doblaje de voz. Al mudarse a otra ubicación, que antaño había pertenecido a un estudio de cine llamado Laboratorios México, ubicado en la calle de Sur 118, no. 2910, en la colonia Iztaccihuatl de la ciudad de México, continuarían la nueva empresa, esta vez bajo el nombre de CLADSA (Compañía Latinoamericana de Doblaje, S.A.), además de contar con un nuevo asociado: el locutor Ken Smith, quien quedaría como encargado de lograra nuevos contratos entre la empresa de doblaje y los productores norteamericanos.

La historia de la empresa CLADSA, de nuevo nos queda larga para el espacio de esta columna, no se pierdan la conclusión la próxima semana.

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Fuentes






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