Rivatón de América, la llegada del doblaje para televisión a México (1ª Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Contrario a uno de los mitos más generalizados entre seguidores y trabajadores en el doblaje de voz en México, esta especialidad no inició con el proyecto de la MGM en la ciudad de Nueva York, muy a pesar de que tuviese multitud de actores mexicanos entre las filas de profesionales contratados. El doblaje de voz en nuestro país posee una serie de antecedentes que hacen de él, no sólo una, sino múltiples historias que se entrelazan para narrar la gran  saga del doblaje de voz en México. El día de hoy toca el turno a la primera gran empresa que se dedicó a producir el doblaje de voz para televisión a nivel industrial, la hoy extinta Rivatón de América.

La historia de la primera empresa, como hemos dicho que produjo doblaje de voz de manera maquilada y masiva para los países de habla hispana, comienza, justamente, en nuestra madre patria, con tres hermanos madrileños. Jorge, Adolfo y Carlos, todos ellos de apellidos de la Riva Tayán; fueron tres ingenieros destacados que tuvieron sus inicios como experimentadores e inventores tempranos de la radio y la telefonía sin hilos. Debido a la escasez de materiales y componentes eléctricos y electrónicos en aquellos años veinte en España, los hermanos construyeron la mayoría de sus dispositivos y aparatos. Su pasión y curiosidad por las nuevas tecnologías, los llevaron a fundar el Radio Club de España, que eventualmente los condujo a fundar su propia estación radial en el taller donde laboraban. Como parte de su genialidad, practicidad y simplificación, en 1927, desarrollaron un sistema de impresión de sonido para evitar el pago de las patentes de sonido extranjeras. Este nuevo sistema recibiría el nombre de Rivatón, en honor de su apellido.  El sistema Rivatón hallaría su lugar por vez primera en los llamados estudios TRECE, ubicados en la ciudad de Barcelona, donde todo el trabajo de producción y postproducción sonora quedo a cargo de los ingenieros de la Riva. Por supuesto que, dentro de esta construcción, manejo y depuración del sonido, estaba incluida la reposición de diálogos, los efectos físicos y sonoros, y el doblaje de voz.

En 1936, con el estallido de la Guerra Civil, el ingeniero Adolfo de la Riva, ingresa a los rangos militares del bando republicano, donde funge como piloto aviador y, además, es pionero de la radiotelefonía militar en la fuerza aérea española. Tras la desastrosa derrota de los republicanos, Adolfo de la Riva y su hermano Jorge, se refugian en Francia y más tarde huyen a México. En México, los hermanos Jorge y Adolfo se establecieron en la capital, desde donde, mientras laboraban como profesores del Instituto Politécnico Nacional, intentaron fundar unos estudios cinematográficos, que habrían de ser una fuente de empleo para ellos y muchos de sus camaradas exiliados; solicitaron la ayuda del gobierno mexicano pero la petición fue rechazada y los hermanos tuvieron que resignarse. A pesar de las dificultades que experimentarían los hermanos, terminaron por afincarse en México por el resto de sus vidas, Jorge en la ciudad de Guadalajara y Adolfo en la Ciudad de México. Eventualmente, Adolfo se asociaría con un coterráneo suyo, de nombre Luis Cortés y un ingeniero mexicano llamado Carlos Jiménez, para crear una nueva empresa de sonido en México. La empresa, llamada Fonomex, fue la primera empresa que buscaba exclusivamente producir doblaje de voz en México. La empresa realizaría, al mismo tiempo que marchaba el proyecto de doblaje de la MGM en Nueva York, el primer doblaje de la cinta llamada “La canción de Bernardette”.

Además de doblar cintas extranjeras, en Fonomex se realizó reposición de diálogos y doblaje musical para cintas nacionales. En 1951, Adolfo de la Riva no había abandonado sus ambiciones de incursionar en la producción cinematográfica, por lo que adquirió un viejo estudio de grabación que había sido de la RCA en la calle de Villalongín 196, en la colonia Cuauhtémoc, en el centro de la ciudad de México. Aquí es donde surgiría por fin la empresa Rivatón de América en el año de 1953, tras extinguirse la empresa Fonomex en 1952, misma que Adolfo fundaría en sociedad con el norteamericano Monty Kleban. El señor Kleban trajo a México los primeros telefilmes o cintas de la serie western Cisco Kid, buscando a alguna empresa donde pudiera dar a doblar al español el producto, al llegar con el señor Emilio Azcárraga Vidaurreta, este lo recomienda con el señor de la Riva y es así como se dio la asociación entre el español y el norteamericano. La empresa comenzó a laborar en octubre de 1953. El primer cliente extranjero captado para el doblaje de voz en esta empresa fue la norteamericana ZIV International, de la cual a partir de ese 1953, realizaría la mayoría de sus producciones en traducción sincrónica al español.

El ambicioso proyecto de Rivatón de América no solo contemplaba doblaje de voz, sino también producción cinematográfica y televisiva; ésta última área sería crucial para la empresa, pues realizaría algunos de los primeros noticieros televisivos. Entre los programas realizados en la empresa Rivatón estuvieron el Noticiero Mexicano, Noticiero Vox, Noticiero EMA, Excélsior; Telerevista Cine Mundial, Cine Verdad, El Mundo en Marcha, Cuestión de minutos, Tele Mundo, Tele Revista, Desfile Deportivo, Cinescopio, Cine Selecciones, Ensalada Popoff, entre otros. En Rivatón también se crearon noticiaros para el interior de la República, como Provincia en Marcha para Guadalajara, además de uno dedicado a Monterrey y otro a Tamaulipas.  Eso sin cantar que también se produjeron noticieros para varios países de Centro y Sudamérica.  Podemos mencionar, entre los personajes que pasaron, tanto actores, como conductores y narradores de los programas de Rivatón, a Arturo Manrique, el Panzón Panseco, Luis Sobreyra, Humberto Cahuich, Carlos Robles Gil. Xavier López Chabelo, Pomponio y Kícaro, Fiovanni Corporal, Ramiro Gamboa (el Tío Gamboin), Genaro Moreno y Rogelio Moreno (célebres conductores de canal 5, años más tarde), Pepe Ruiz Vélez, Salvador Gómez Castellanos, Jorge Arvizu El Tata, Fernando Meca, Fernando Marcos, Manuel Bernal, Carlos David Ortigosa, Guillermo Portillo Acosta, Jorge Zúñiga, Pedro Ferriz Santacruz, Ignacio Martínez Carpinteiro, Luis Ignacio Santibáñez, Enrique Gilabert, Jacobo Zabludovsky, José Manuel Rosano, por mencionar a algunos.

Sin embargo, nuestra historia aún no termina. La gran historia del doblaje hecho en México y cuya trascendencia se extendió, desde el río Bravo hasta la Patagonia, apenas comenzaba, y esta incipiente pero prometedora empresa establecía los cimientos de la gran industria que pervive hasta hoy. Nos veremos pues, en una segunda parte de la saga de empresa Rivatón…

Sigue leyendo sobre la interesante historia de la empresa Rivatón de América:

Fuentes

El Doblaje de Voz, Salvador Nájar, 2007. P. 196-202

Imágenes: Pixabay

 






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