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Qué diría Lennon del reguetón

Ridículas Casualidades
Manuel Augusto

People say I’m lazy
Dreaming my life away
Well they give me all kinds of advice
Designed to enlighten me

Watching The Wheels — John Ono Lennon

Me imagino la siguiente escena: Johann Sebastian Bach, John Lennon y Bob Marley en la misma fiesta escuchando banda sinaloense. Los tres vivieron en épocas de cambios, con ideologías y pensamientos nuevos.  Valga decir que fueron progresistas revolucionarios, icónicos representantes de sus géneros y épocas. ¿Qué opinión tendrían de los géneros como el trap o reguetón?

Ha de ser bellísimo, además de escuchar a Bach, poder comprenderlo en su totalidad, escudriñar sus movimientos, ubicarlo atemporalmente, entender su contexto y conocer su historia, la intención de sus obras, y por supuesto, interpretarlo de manera magistral con algún instrumento musical. Pero en realidad es difícil llegar a apreciarlo de esa manera tan profunda; requiere, por lo menos, de un amplio conocimiento de teoría musical, así como histórico y cultural, sin mencionar siquiera los extensos años de práctica en algún instrumento.

Otra manera, no menos bella, es como nos sucede a la mayoría de los que no somos músicos, simplemente escucharlo, dejar que la música actúe de manera natural, por cuenta propia, con sus notas y silencios revoloteando dentro, creando una historia personal para finalmente provocar (o no) un sentimiento o reacción, como lo haría cualquier arte.

En contraste, y con nula intención de desmerecer, escuchar a John Lennon resulta relativamente fácil. Pese a no contar con una vasta escuela, técnica avanzada ni virtuosismo, con predominantes mensajes insurrectos de paz, amor y libertad mental y espiritual, sus canciones logran rozar la perfección y seguir acaparando la atención de millones de personas alrededor del mundo. La genialidad de sus canciones radica en letras claras y acordes precisos, alejado totalmente de la pretención. No es necesario tener conocimientos musicales o entender el contexto tras cada canción para logra percibir claramente la idea. No hay movimientos intrincados, ni complejas estructuras difíciles de escuchar (acaso solo algunas indirectas férreas como How do you sleep at night, Paul?).

Portada del sencillo God de John Lennon ( Imagen: Wikimedia)

En el mismo tenor a John, su contemporáneo Bob Marley explotó desde los barrios pobres de Jamaica, con letras de amor, esperanza y subversión el reggae. Sus canciones, en donde imperan acordes sencillos y ritmos tranquilos, invitan a la calma y reflexión asistida por la emancipación de la esclavitud mental. Éstas no precisan de una maestría musical para entender y disfrutarse, por el contrario, su música es para la gente como él, valga decirse, común, para las oprimidas ‘clases sociales bajas’ que tiene menor acceso a la educación y cultura. El lema es transparente, la intención contundente y en conjunto avalado por el contexto histórico y social.

En suma, la complejidad o sencillez de una canción no determina cuán mala o buena.

La noche avanza y los tragos de tequila comparecen uno tras otro frente a la triada de músicos.  Un clarinete reanima la noche acompañando a Valentín Elizalde, que se apersona a la vez que canta ‘Cómo me duele’. John se levanta moviendo los pies al ritmo del ‘Gallo de Oro’ y le toma prestado el sombrero que con poca pericia lanza y acierta en la amplia peluca de Bach. Bob los mira, apura el último trago de su cerveza y aunque no sabe bien cómo hacerlo, se levanta a bailar.

Poco más de 10 años atrás, cuando el reguetón empezaba a cobrar adeptos y fuerza con cuantiosa ‘gasolina’ de bajo octanaje, surgieron naturalmente los absolutos retractores y los fervientes seguidores. Como el hábito lo dicta, mi esencia rockera me hizo situarme en el primer grupo. Entonces era muy fácil desestimar ese y otros géneros similares y catalogarlos de simplones, vulgares o sencillamente malos.

De vuelta a estos años y con la perspectiva que brinda el paso del tiempo, me parece adecuado acotar la importancia de la música en la sociedad. Para la mayoría de las personas quizá signifique solamente una forma de expresión, un escaparate sentimental, el sonido ambiental en un restaurante o parte esencial de la cultura de un país o región. Es correcto y válido todo lo anterior, empero la música puede ir más allá: es una arista más del reflejo de la sociedad, una lectura de lo que está pasando, el cómo y el por qué, la necesidad intrínseca del humano por registrar de una u otra manera lo que se vive a diario, desde los grandes acontecimientos hasta lo que podría parecer más banal.

Contradictoriamente, como lo es México, el reguetón es tan popular como malquisto en el país. Como el pop o la banda, ya es muy común escucharlo en lugares públicos, más aún en bares, antros y fiestas de todo tipo. Con letras cargadas generalmente de tintes sexuales explícitos y machistas, y por otro lado canciones románticas y festivas, el reguetón puede hacer cerrar los ojos y mover los pies a cualquiera.

El güisqui y ron hacen cabecear a Bach que está sentado a la mesa, nunca tuvo un alma realmente festiva. John va por más tragos para todos y Bob se empecina con el DJ para que ponga ‘Solo con verte’ de la Banda MS, pero se niega y le augura una canción mejor. Las luces se apagan por completo y las máquinas que echa humo hacen lo propio. Un sintetizador rompe el silencio, luces neón comienzan a centellar, “si necesita reguetón, ¡dale!, sigue bailando, mami, no pare, acércate a mi pantalón, ¡dale!, vamos a pegarnos como animales” Las personas en la fiesta abren paso en la pista de baile y es J Balvin quien hace su aparición.

¿Es el reguetón el nuevo rock, aquel que otrora era el estandarte de la juventud y de la rebeldía? La pregunta me parece tan amplia como amplia podría ser la respuesta, dependiendo de enfoques.

Ambos fueron ‘atacados’ y rechazados en sus inicios. Ambos impusieron moda y tendencia más allá de lo musical, desbordando en formas de vestir, peinarse, bailar y de comportarse. Ambos tuvieron mayor aceptación inmediata en los jóvenes y ambos supusieron una brecha generacional con las pasadas. Y aunque no comparten un contexto político-social-temporal, como los 60’s para el rock, en la actualidad, el tiempo del reguetón, los cambios siguen dándose de manera acelerada; salvo que para una generación en la que esto último ha sido constante, éste ya no supondría un tema que apalee relevancia.

En contraparte al rock (e incluyo al reggae), el reguetón no está estrechamente ligado a ningún movimiento social, ni amparado bajo ningún manto revolucionario. No predominan las canciones de amor ni paz, no son la voz de un pueblo que lucha. No requiere grandes bases musicales ni técnica depurada para tocarlo. Se conforma generalmente por ritmos tan sencillos como repetitivos y una melodía si bien pegajosa, no de gran estructura ni armonía, pues se enfoca principalmente en la letra. Es totalmente placentero, no evoca a la reflexión ni a la consciencia, y no tendría porqué hacerlo. Es un género para bailar, algo así como fuera la música disco en los 80’s o el electro-pop de los 90’s, sin significar un cambio social. Y en el mismo tema social, podría decirse que trasgrede las ‘buenas costumbres’ y el pudor, pero no provoca un cambio mayor o significativo, no es algo memorable que marque pauta para algún cambio más grande o importante. No remueve consciencias.

Y hablando de buenas costumbres, dejo abierta las siguientes preguntas. ¿Es correcto que niños-casi-bebés de kínder o primaria bailen (perreen) este tipo de música, que como es bien sabido, contienen letras explícitas de sexualidad y la mayoría de las veces con dejos machistas? ¿Se está normalizando disimuladamente la violencia de género con este tipo de canciones? ¿Existe una relación entre el reguetón y la cifra elevada de embarazos adolescentes en México? Si bien lo anterior no es exclusivo del reguetón, es importante recalcar que este género es el que está de moda.

Extiendo las preguntas a los narcocorridos y al famoso “movimiento alterado”, ¿qué tan válidos son?, ¿podrían considerarse éticos, dado que es una forma de alentar a las personas a trabajar para el narco por los tantos beneficios monetarios que presumen en las canciones?, ¿en general, aportan de manera positiva a la sociedad?

Aunque sea ampliamente debatible si deberían de prohibirse o no estos géneros por la influencia y repercusión que tiene en la sociedad, lo cierto es que juegan un papel importante en la historia y documentación de la misma, ya que es, como mencioné anteriormente, una arista del reflejo de la sociedad, un análisis antropológico mediano de fácil lectura. Es una verdad incómoda, de la cual hay que dar un paso atrás para poder ver y entender el panorama completo.

Haciendo una rueda al centro de la pista, Bach, Lennon y Marley pasan uno a uno al centro para mostrar sus peores pasos, ¡qué van a saber de perreo! Pero qué importa, el beat les acelera el corazón, cierran los ojos y se dejan llevar..

¿Qué diría John Lennon del reguetón? Se sentaría a ver las ruedas dar vueltas.

Ah, people ask me questions
Lost in confusion
Well, I tell them there’s no problem
Only solutions
Well, they shake their heads and they look at me, as if I’ve lost my mind
I tell them there’s no hurry, I’m just sitting here doing time
I’m just sitting here watching the wheels go round and round
I really love to watch them roll
No longer riding on the merry-go-round

Watching The Wheels – John Ono Lennon

 






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