Doblaje con G de Gavira


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

La saga de otro personaje de vital importancia en el desarrollo del doblaje de voz en México; un magnífico, actor, director y proveniente de una familia de sobrado talento artístico, el señor Alberto Gavira, quien estuvo activo en el doblaje de voz por poco más de cuarenta años y fue voz de incontables y memorables personajes.

La frase que da título a esta columna se originó como una burla de sí mismo al tan común ego desmedido que suele darse en el medio artístico y, sobre todo, en las artes escénicas cuando, por fin, el actor empieza a recibir el anhelado reconcomiendo. Pero, a todo esto, ¿quién fue don Alberto Gavira?

Nacido en la ciudad de México, el 29 de diciembre de 1919, vino de una familia de cuyos varios miembros más tarde se convertirían en distinguidos creativos y personajes fundamentales en la historia de la industria audiovisual mexicana: Gustavo Gavira, apodado el Tigre, fue un camarógrafo pionero en las emisiones de Televicentro, Javier Gavira, que fue operador de audio y, finalmente, dos hermanos de Alberto, quienes aún viven, fueron especialistas en efectos incidentales, de nombres Jorge y Gonzalo. Los efectos incidentales, recibieron el mote de Gavira en nuestro país debido a las innovaciones de los hermanos, quienes realizaban sonidos de toda clase utilizando basura, materiales reciclados y objetos aparentemente inútiles, creando una forma de generar ruidos incidentales que hasta hoy no tienen comparación. Cabe destacar que Gonzalo ganó el Oscar en 1973 debido a su trabajo requerido en Hollywood, nada más y nada menos que en la famosísima cinta de terror “El Exorcista”, toda una odisea pocas veces vista en nuestro país.

Volviendo al hermano mayor, Alberto, quien sintió el llamado de la actuación desde muy joven, siendo primero actor de teatro, y más tarde, actor en las radionovelas, radioteatros y emisiones de la XEW. Justo en aquellos años cuarenta, como muchos de los personajes que han aparecido en estas columnas, fue llamado por la compañía MGM para realizar doblaje de voz en la ciudad de Nueva York, en el año de 1944. Quizás fue su actitud siempre dispuesta, apasionada y entregada con su profesión lo que lo convirtieron en un actor fuera de serie y le dieron el éxito constante en su carrera.

Como actor de teatro quizás su obra más recordada sea Los Albañiles, de Vicente Leñero, donde contra viento y marea, tras sufrir una herida en ambos pies, siguió actuando, ignorando el dolor. Fue también regular de muchos programas de TV cómicos en la incipiente televisión mexicana de los años cincuenta, al lado de otros actores como Guillermo Portillo Acosta, Salvador Carrasco, Omar Jasso, entre otros. En el cine, realizó actuaciones junto a personajes como Germán Valdés, Carlos Bracho, Ana Luisa Peluffo, José Baviera, María Rojo, los Polivoces (Enrique Cueca y Eduardo Manzano), Jorge Lavat, Carlos Riquelme, Carlos López Moctezuma, entre otros.

Quizás en el doblaje de voz sea donde Alberto es más recordado, habiendo dado voz a personajes animados y de carne hueso, como el sargento García en el Zorro (1957). La primera y más recordada voz de can animado Huckleberry Hound (1958), y uno de sus personajes más recordados, el despistado y excéntrico mago Merlín en La Espada en la Piedra, de Disney (1963), además de Buddy Ebsen en los Beverly Ricos (1962) y Barnaby Jones (1973). Uno de sus últimos trabajos fue dar voz al dragón lanudo Falkor en La Historia sin Fin (1984). Trabajó en la mayor parte de empresas de doblaje de la ciudad de México, como CINSA, SISSA, CLADSA, Grabaciones y Doblajes, S.A. y R. K. Tompkins y Asociados. Sin embargo, a fines de los setenta el señor Gavira renunció a la Asociación Nacional de Actores(ANDA), debido a los malos manejos y a la corrupción imperante por parte de sus dirigentes en aquella época, pasando a formar parte de las filas del sindicato de actores Independientes (SAI), los cuales pasaron mil y una penurias para conseguir empelo, debido a que la mayoría de las especialidades dramáticas estaban dominadas por la ANDA. Alberto no fue la excepción, y finalmente en 1981 la empresa Procineas S.C.L., una empresa constituida como sociedad cooperativa, y manejada por los hermanos  Enrique e Ismael Rodríguez, ambos cineastas de gran fama y reconocimiento en el cine mexicano, le abrió las puertas. El señor Gavira continuó trabajando en esta empresa, sin embargo, la diabetes lo haría sucumbir, enfermedad con la que había vivido mucho tiempo, muriendo finalmente un 14 de diciembre de 1986 a los 66 años de edad.

Se fue, aquel día de hace poco más de treinta años, un verdadero talento, una persona apasionada y siempre en búsqueda de la excelencia y destacar, pero siempre conservando una maravillosa humildad, un gran profesionalismo y una calidad humana sin límites Quizás el señor Edmundo Santos, quien lo escogió para representar al sabio mago Merlín, sabía que la filosofía de vida de don Alberto se resumía a las estrofas de esta canción, que el mismo señor Gavira interpretó al lado de un joven Salvador Nájar, en la cinta La Espada en la Piedra:

“Busca siempre destacar,
no debes ser mediocridad.
Nada dejes al azar
y trata siempre de triunfar.
De ti depende descollar
y qué tan alto has de llegar.
Quien no se atreve a intentar
nunca cruzará la mar”
Fuentes

 


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