Dagoberto de Cervantes, el pirata enamorado del teatro.


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Dagoberto de Cervantes es una de las figuras seminales de la historia del teatro en México. Asimismo, tuvo también un papel importantísimo en los primeros años del doblaje de voz, una carrera brillante que se vería cortada debido a su muerte sorpresiva. A pesar de que su nombre es poco conocido en la actualidad, tanto para muchos seguidores como personas dedicadas al doblaje de voz, fue uno de los directores de doblaje que crearon un estilo propio y único de actuación para el doblaje de voz, mismo que perdura hasta hoy. Aquí la historia de Dagoberto de Cervantes.

Dagoberto de Cervantes Cervantes nació en la ciudad de México el 1 de septiembre de 1914.  En sus años de juventud estudio Ciencias Sociales y Ciencias Biológicas, llegando a ser Bachiller en ambas espacialidades.  Cursó la carrera de derecho, sin embargo jamás obtuvo su título.

Físicamente era un hombre delgado, bajo de estatura, de piel seca, áspera; una incipiente calva y un pequeño bigote de manillar a lo Dalí. Sin embargo, su porte, voz y elegancia lo transformaban cuando actuaba sobre el escenario. Abiertamente homosexual, siempre fue un devoto católico, monógamo y respetuoso con todos aquellos que lo tratasen.

El teatro y los espectáculos escénicos no dejaban de llamar su atención. En 1934 empieza a dedicarse de forma profesional al teatro en la compañía Orientación de Celestino Gorostiza. Asimismo, empezó a actuar en las carpas de la capital mexicana, donde fue declamador y presentador, además de actor. Su tenacidad, su pasión y dedicación por el arte dramático no tardó en colocarlo entre los mejores actores de su época, así como también un destacado guionista, escritor, director, y traductor. Siendo director de teatro, tuvo a su cargo obras como Un espíritu travieso, de Noel Coward; El Hombre, la Bestia y la Virtud, de Pirandello; El cielo prometido, de Jorge Villaseñor y La dama no es para la hoguera de Christopher Fry. Como autor, realizó también algunos guiones teatrales: Orestes, el hombre Corrido del Vengador, Adiós, Mamá Carlota, Chopiniana, Lorenzo, entre otras. La obra Chopiniana le dio el Premio Nacional de Teatro en 1949. Como traductor, llevó al castellano obras como Juana de Lorena, de Maxwell Anderson y Cristal en tu recuerdo, de Tennessee Williams. Justo fue en sus labores de traductor que, intrigado por un novedoso método teatral en aquella época, lo llevo a investigarlo, traducirlo, comentarlo y dominarlo, el famoso y aún utilizado método de Constantin Stanislavski, en el libro Un actor se prepara. Traducido del inglés al español por don Dagoberto, la primera edición vio la luz en enero de 1953.  Fue también un gran actor de radio, en la XEW y XEQ, además de actuar en televisión en los años cincuenta.

Justo en los años cuarenta es que Dagoberto recibe, por su enorme experiencia y calidad en el arte dramático, un llamado por parte de la MGM  con sede en Nueva York, quien lo invita a formar parte del selecto grupo de actores que trabajarían en el doblaje de voz.  La gran tenacidad de Dagoberto le abrió las puertas al volver a México, cuando empezaron a realizarse los primeros doblajes de voz en masa para la televisión mexicana. Fue él quien empezó a ser llamado como director de doblaje en las incipientes empresas como Rivatón de América, R. K. Tompkins y Asociados y CINSA. Echando mano de su experiencia como director teatral, implementó el método que, todavía se usó masivamente en el doblaje de voz hasta entrados  los años noventa. El método consiste en que el actor o actores, situados en un atril, memorizan sus diálogos, y miran a la pantalla mientras hacen la interpretación dramática en español del personaje en escena.  Del mismo modo, el también hizo de traductor y adaptador, actividad en la que siempre buscaba cuidar el detalle, el lenguaje, la sincronía y el ritmo de modo que el trabajo siempre resultaba impecable.

En los años cincuenta, fue llamado por un viejo amigo suyo, don Edmundo Santos, quien le dio varios destacados papeles en las cintas animadas de Disney, mismos que hasta ahora puede que sean sus personajes más conocidos en el doblaje de voz. Quizás el más destacado sea haber sonorizado al capitán Garfio en la famosa versión animada de Peter Pan (1953), además de haber doblado al Sombrero Loco en Alicia en el País de las Maravillas y haber puesto su voz en español al mismísimo Walt Disney hasta la muerte de Dagoberto.  Como director de doblaje, fue exigente, pero siempre humano, cálido, paciente, dispuesto a trabajar y dar lo mejor de sí, dispuesto siempre a que los actores también lo hiciesen.  Dirigió  series y caricaturas como  La Familia Munster, la Caldera del Diablo, Las aventuras de Rin tin tin y Tiro Loco McGraw, siendo uno de los directores más respetados y solicitados de la época.

Desgraciadamente, el navegar del romántico y soñador Dagoberto, o Dago, como lo llamaban afectuosamente sus compañeros de profesión, llegó al puerto final, antes de lo deseado. Víctima de una enfermedad gastrointestinal mal atendida, la preocupación por su trabajo evitó que el buen Dago fuera a atender sus dolencias al médico. Moriría el 20 de agosto de 1967, en su natal ciudad de México. Aquel idealista sin remedio, el bohemio que navegó y surcó las aguas del teatro y el arte histriónico, no viajaría más. Pero a la fecha, en un rincón, aún se encuentra su cuantiosa herencia no monetaria; Nos ha heredado sus mapas, su telescopio, sus cartas de viaje y sus brújulas, para aquel que quiera sumergirse en un verdadero cofre del tesoro y quiera convertirse en un pirata enamorado en el escenario…

 





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