Narciso Busquets, el gigante de la actuación (2a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

 

Si te perdiste la primera parte:

Continuamos esta semana con la extraordinaria saga del señor Busquets, uno de los más grandes actores que han existido en México no solo de doblaje, sino en escena.  Esperamos que, aunado al esfuerzo de esta columna, podamos continuar con la reivindicación artística y cultural del señor Busquets en todas las especialidades de la actuación que lo vieron presentarse.

El doblaje de voz en los años cincuenta era una profesión poco respetada. Confinado a las oscuras, lúgubres y anchas salas similares a las de cine o radio, en las que los actores declamaban sus diálogos mirando una pantalla a la vez que recitaban dramáticamente el diálogo traducido al español de algún actor o actores extranjeros, era considerado no sólo una contribución al colonialismo mental y cultural por parte de ciertos sectores nacionalistas y conservadores de la sociedad mexicana, sino también, para la mayor parte del gremio actoral, el escaño más bajo en las especialidades de la actuación de aquellos años cincuenta. El utilizar la voz del actor en español para darle su voz a un perfecto desconocido o a una estrella de Hollywood, no era bien visto por las grandes luminarias del cine, el teatro, la radio o la temprana televisión mexicana. Pero fue en la retribución económica que muchos actores empezaron a dejar su orgullo escénico de lado y a contribuir al doblaje de voz en español.

Narciso Busquets no era la excepción. Ya habiendo realizado doblaje desde los lejanos años treinta, ahora de adulto su experiencia dramática le otorgó una capacidad para la actuación sincrónica pocas veces vista y hasta el día de hoy, poco emulada. Su experiencia le permitió de inmediato convertirse en uno de los mejores exponentes de la especialidad, subiendo rápidamente entre los rangos actorales en las empresas de doblaje hasta llegar a ser director, traductor y adaptador para el doblaje de voz.

Logró un dominio de la técnica del doblaje, tal que, a la fecha, resulta sorprendente escuchar famosas anécdotas sobre su trabajo en el atril, tales como aquella en la que, completamente entregado como un profesional a su trabajo, mientras dirigía doblaje, se quedaba dormido de pie junto al atril donde laboraban los actores a su cargo, y aun somnoliento o medio despierto, era capaz de saber si un actor había fallado en su sincronía o en su interpretación dramática. También, se dice que, cuando debía actuar en doblaje, era capaz de aprenderse cuartillas de texto enteras leyéndolas de una sola vez y luego interpretarlas con una actuación, ritmo y fluidez impecables. Del mismo modo, era capaz de realizar una faena aún más compleja, aprendiéndose sus diálogos y actuándolos de espaldas al atril, con perfecta sincronía y dramática intachable.

Narciso, como director de doblaje exigía a sus actores la misma calidad y compromiso que el exhibía al realizar el trabajo. Se caracterizó por su enfoque serio, sin rodeos, directo. Fue exigente, seco, rígido, enérgico, disciplinado y siempre buscando la excelencia.  Aunque algunos actores podían pensar que el señor Busquets era demasiado duro o amenazante con su forma de dirigir, pocos afortunados lograron ver el lado humano de Narciso, quien estaba dotado de grandes virtudes, inculcadas por su siempre amoroso y abnegado padre, siendo un amigo fiel, entregado, leal, un hombre respetuoso y cálido con aquellos a quien entregaba su confianza, bromista y alegre siguió conservando su inocencia y alma infantil hasta su muerte.

Entre los trabajos más destacados del señor Busquets, en el doblaje de voz, destaca el doblaje en español de George S. Scott en la cinta Patton (1970) biografía del famoso militar estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, Toshiro Mifune en la cinta mexicana Ánimas Trujano (1962). También en México dobló a personajes como el luchador El Santo, Emilio “Indio” Fernández y continuó doblándose a sí mismo en muchas de sus apariciones de cine mexicano.  En la dirección de doblaje, fue la mente maestra detrás de incontables proyectos de cine y televisión, entre ellos series animadas como He-Man y los Amos del Universo,  Los verdaderos Cazafantasmas,  Defensores de la tierra , hasta series live-action como Dinastía, El Super Agente 86,  Se hará Justicia,  el Nuevo Mundo salvaje de Lorne Greene, y largometrajes como Rambo,  Kramer vs Kramer, El Jinete Pálido, Justicia para Todos, entre muchas otras. Fue también narrador en muchas de las producciones que dirigió o en las que participó. En el cine continuó activo hasta su muerte, y apareció al lado de grandes estrellas como Silvia Pinal, Antonio Aguilar, Lucha Villa,  Ignacio López Tarso, Luis Aguilar, Cantinflas, Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Armendáriz, Emilio Fernández, José Elías Moreno, entre muchos otros. En 1979, realizó su debut como director de cine en la cinta Sin Fortuna. En el teatro destacó con obras y monólogos como Moby Dick, Enrique VIII, El Gorila y Todos eran mis hijos. En la televisión, donde debutó en 1961 y trabajó hasta su muerte, fue destacado en el papel de José María Morelos en la telenovela histórica de 1968 titulada los Caudillos. También representó a Francisco Villa en la telenovela Constitución (1970) y a Ignacio Comonfort en el Carruaje (1972).

A finales de los años ochenta, el señor Busquets continuaba activo en todas las especialidades de la actuación, y pareciese que, al fin, en aquellos años ochenta, empezaba a recibir el reconocimiento tan merecido a su trayectoria. Casado dos veces, con dos actrices de doblaje, primero con la actriz Caritina González de la que se divorció y más tarde con la recientemente fallecida Tena Curiel. Vivía tan entregado a su trabajo que descuidó su salud. Víctima de una serie de enfermedades mal atendidas que lo aquejaron a lo largo de su vida, desde el año 1986 sufriría un constante declive en su salud, que culminaría con su muerte sorpresiva el 14 de diciembre de 1988, apenas contando con 57 años de edad.

Sería imposible enunciar el número total de actores que compartieron atril y aprendieron el oficio del doblaje de voz bajo su tutela y dirección, aunque mencionaremos a famosos actores  como Martín Soto, Dulce María Romay, Rocío Garcel, Alberto Pedret, Moisés Palacios, Rubén Moya, Maru Guzmán,  María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina), César Soto, Humberto Solórzano, Mario Castañeda,  Yamil Atala, Elsa Covián, entre muchos otros que, tuvieron la fortuna de aprender de uno de los más grandes maestros del doblaje de voz y la actuación en general en este país. Alguien cuyo legado sigue vivo y latiendo, y que, esperamos el tiempo le haga la debida justicia y le dé el mayor de los reconocimientos.  Una estrella que nunca se apaga, y que sigue alta en el firmamento,  quizás la más grande y luminosa…

Fuentes

 






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