Narciso Busquets, el gigante de la actuación (Parte I)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Sin duda alguna, tarde o temprano tendría que tocar el turno de pasar por las letras de esta columna a uno de los más grandes actores que han existido en el doblaje de voz y, a la vez, un talento titánico en todos los medios actorales en los que tuvo oportunidad de trabajar. La historia breve de uno de los maestros del doblaje, una de las estrellas más grandes: el señor Narciso Busquets.

Narciso Busquets Zárate nació un 8 de septiembre en la ciudad de México, en el año de 1931. Desde pequeño, fue un niño relacionado con el mundo de las artes y las letras, ya que su abuelo fue, el artista y profesor español Narciso Busquets Trobat, catalán de nacimiento y emigrado a México en  1906, concretamente a la ciudad de Guadalajara. El padre de Narciso, don Joaquín Busquets, a su vez, fue un destacado actor de la época dorada del cine mexicano, siendo uno de los primeros actores en realizar cine sonoro en México, en 1931. El pequeño Narciso, aún siendo un bebé, haría su debut cinematográfico en la cinta Águilas frente al sol. Narciso continuaría realizando apariciones infantiles a lo largo de los años treinta, aunque, tras una serie de reveses en la vida familiar de Narciso, la relación con su padre cambiaría para siempre. En 1935, Joaquín Busquets pierde la vista como parte de las secuelas de una enfermedad antigua que nunca sanó del todo.  Su esposa se separa de él, dejándolo solo con el niño Narciso. Desde entonces, padre e hijo se volverían compañeros inseparables en el medio artístico. Joaquín pudo restablecer su carrera a pesar de haber perdido la vista, laborando como actor de radio y, paralelamente, realizando los primeros doblajes de voz de las películas mexicanas en forma de reposición de diálogos, todo ello al lado de Narciso, quien lo ayudaba fiel y cariñosamente recitándole al oído los diálogos de sus personajes.

Es en aquellos últimos años treinta que el niño Busquets empezaría a demostrar sus extraordinarias dotes histriónicas, actuando por primera vez como estelar en 1937. Los éxitos cinematográficos para el jovencito continuaron a lo largo de aquellos años, Narciso demostraba cada vez mayor talento y versatilidad dramáticos, sin importar que sus papeles fueran pequeños, secundarios o estelares, hasta que, en 1942, muere repentinamente Joaquín Busquets, dejando solo al casi adolescente Narciso. Narciso viviría a partir de ahora al cuidado de su tía, Mercedes, de modo que, sin el apoyo de su padre, se vio a su suerte enfrentando al competitivo, cerrado, y muchas veces cruel y despiadado mundo del espectáculo. Siguió con sus estudios a lo largo de los años cuarenta, siendo adolescente continuaba trabajando como actor en cine, radio y teatro, sin embargo, la especialidad del doblaje de voz no había quedado olvidada por el joven Narciso, quien más que posiblemente participaría en algunos primeros doblajes de cintas europeas realizadas en los estudios Churubusco.

Aunque realizaba con gran profesionalismo, empeño, seriedad y tesón las especialidades actorales que le fuesen encomendadas, debido a su profundo amor y respeto por la memoria de su padre, Narciso vivió toda su vida enamorado del cine, y aprovechaba todas las oportunidades posibles para buscar papeles en el difícil y prestigioso medio del celuloide, que en aquellos años cuarenta, era el más respetado, bien remunerado y venerado.

El joven Narciso, ahora un veinteañero en los años cincuenta, contaba con una complexión ancha y tosca, pero atlética y fuerte. Había heredado la elegancia y porte galante de su padre, además de su grave y profunda voz.  Ya adulto, dueño de una personalidad en apariencia dura, seca, estoica, poco sociable y expresiva, era un actor respetado, activo en todos los medios posibles para los actores de aquella época, que había hecho amistad con algunas de las grandes figuras del cine mexicano de la época, sin embargo , para su mala fortuna y anhelo desesperado de honrar a su padre, aún no lograba recuperar aquellos días de gloria y reconocimiento que había recibido siendo un niño y un adolescente en los largometrajes mexicanos. Sin quererlo, un buen día de 1953, Narciso ingresaría a una oscura sala de doblaje de voz, cuando las primeras empresas, abrumadas por la incipiente cargada del nuevo medio audiovisual, la televisión, comenzarían a realizar la producción masiva de doblajes de voz de series y películas extranjeras, sobre todo norteamericanas. El destino del joven Narciso, estaba por cambiar, sin que él se diese cuenta…

Lee la siguiente parte de la extraordinaria saga del señor Busquets, uno de los más grandes actores que han existido en México:

Fuentes

 

 



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