Rubens Medel, el triste generoso


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

En el doblaje de voz en México, muchos fueron los actores españoles que, huyendo de la complicada situación política y social en su país de origen, hicieron de nuestro país su hogar y a la vez su lugar de trabajo. Hoy hablaremos de un gran personaje español, el señor Rubens Medel, actor llegado a México a finales de los años cuarenta, y donde viviría hasta su muerte.

Rubens Alberto Medel Boñano nació el 17 de junio de 1914 en el hoy desaparecido pueblo de Riotinto, en la provincia de Huelva, en España. Poco después de su nacimiento, su padre Francisco Medel, su madre Asteria Boñano y su hermano Teodoro emigrarían a la ciudad de Córdoba, también en la cálida y mística Andalucía, donde el joven Rubens y su hermano vivirían hasta finales de los años cuarenta. Allí, en esa ciudad del sur español, vivirían él y su familia los peores horrores de la guerra civil, en la que los hermanos Medel y sus padres pasaron peste, hambruna, violencia, muerte y dolor. Sin embargo, el joven Rubens, de noble corazón y temperamento alegre, nunca se rindió.

Sobreviviendo a la guerra, hizo del teatro su profesión, y allí fue donde, tras el régimen, cada vez más férreo y represivo de Francisco Franco, decidió emigrar con su hermano a México tras unirse como actor a la compañía del célebre actor valenciano Enrique Rambal. Residiría por unos años en el estado costero de Yucatán, hasta trasladarse a la capital mexicana en busca de fortuna y de crecimiento en su carrera de artista dramático.

En algún momento de su vida, Rubens no solo desarrolló sus talentos como histrión, trabajando en medios como teatro, cine, televisión y radio, sino también se descubrió a si mismo como un extraordinario pintor en el estilo tradicional japonés a la tinta, y un brillante cocinero de los más selectos platillos españoles y andaluces, que hacían las delicias de sus compañeros en el doblaje de voz, especialidad dramática que lo vio actuar por primera vez a mediados de los años cincuenta, en la empresa R. K. Tompkins y Asociados. Fue también habitual de las empresas CINSA, SISSA, Sonomex y Grabaciones y Doblajes S.A.

Blancanieves y Gruñón (Imagen: Wiki Clásicos Disney)

Entre sus personajes más destacados, sonorizados con su voz áspera, grave, profunda y seca, destacan Gruñón en el doblaje de 1964 de la célebre película de Disney, Blanca Nieves y los Siete Enanos, donde, a pesar de su carácter afable y nada amargado, doto de un sello cómico y distintivo al enano del gesto y tono desagradable. En otros personajes que realizó, fue la voz del Capitan Merrill Stubbing en el Crucero del Amor (1977), el famoso Cascarrabias en ¡Ahí viene Cascarrabias! (1969), el Profesor en la serie original de Señorita Cometa (1968), el airado e impaciente Comisionado en la versión animada de la Pantera Rosa y el Inspector (1966), así como el reverendo Robert Alden en La Familia Ingalls (1974), entre otros. En el teatro fue destacado en la obra en la que se presentó realizando el monólogo Bandera Negra de Horacio Ruiz de la Fuente. Durante las reuniones con sus compañeros y amigos actores, también gustaba de declamar poemas como “Toito te lo consiento” de Rafael de León “el parque de Maria Luisa” de Juan Antonio Cavestany, o los versos de Manuel Benítez Carrasco, siempre aumentados por su acento y ritmo andaluz al hablar.

También fue genial para soltar algunas frases muy sabias y populares en su región de España, tales como: “¡Josúuu! Ejto ejtá má largo que un día sin pan”, “¡Tengo máj hambre que el perro de un ciego!”, o… “¡Qué vida ésta máj mala!… ¡¡Mentira, mentira podríiia [podrida]!!”.

Tras muchos años siendo un actor destacado en todos los medios actorales, había una pena que sometía el dulce corazón de don Rubens. A pesar de que el deseo de volver a su patria le estrujaba el alma y el corazón, sabía que sería un viaje de regreso en vano, pues, sus padres y la mayor parte de su familia habían muerto, tanto en el severo y cruel conflicto, como víctimas de la represión y tortura franquista. El sentimiento no se iba, y a pesar de su bondad, alegría, desinterés, amabilidad y altruismo para aquel que lo necesitaba, la tristeza consumía por dentro al querido Rubens. Tristemente, enfermaría de cáncer a mediados de los años setenta, este se expandiría por su cuerpo, y Rubens, aceptando un destino cruel de jamás volver a ver a su familia, dejó que la enfermedad siguiera su curso. Abandonó su hogar y se recluyó en la Casa del Actor, al sur de la ciudad de México, donde viviría sus últimos años, en los que no dejó de trabajar como actor a pesar de que los dolores por su enfermedad eran cada vez más fuertes. Finalmente, sucumbiría al cáncer el 11 de junio de 1982, en las primeras horas de la madrugada.

Rubens Medel fue un gran artista, no solo en el arte dramático, sino en el arte culinario y la pintura. Muchos de sus compañeros aun poseen aquellas viejas pinturas de estilo japonés creadas por la mano paciente del señor Medel, así como recuerdan sus extraordinarias dotes de chef. Pero por encima de todo, sobrevive su gran calidad humana y actoral. De aquel hombre de sonrisa triste y corazón siempre blanco, pristiño, desinteresado, tanto que recibió de apodo “El generoso”.

 







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