Teresita Escobar en el país de las maravillas.


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

No solo hubo actores masculinos destacados en el doblaje de voz, hubo también extraordinarias actrices que destilaron su talento a través de los micrófonos y el atril, además de múltiples otros talentos no relativos a la actuación, una de ellas fue una destacada académica, música, cantante e intelectual mexicana. Su nombre fue Teresita Escobar, una mente brillante que fue la dulce voz de muchos personajes animados en la empresa Disney.

Imagen: Pixabay

María Teresa Escobar Torres, nacida el 6 de julio de 1933, en la ciudad de México, fue una niña poco común. Hija de la locutora y actriz Cuca Escobar, esta última conocida como Cuca la Telefonista por sus papeles de telefonista en las antiguas radionovelas y radioteatros de la XEW, estuvo inmiscuida desde muy pequeña en el medio artístico. Tanto ella como su madre tuvieron participaciones radiales en los años cuarenta y cincuenta en la hoy extinta Radio Femenina. Debido a la naturaleza itinerante y cambiante del trabajo en el mundo del espectáculo, madre e hija tendrían en 1944 una de las experiencias más importantes de las carreras de ambas, cuando las dos fueron escogidas para realizar doblaje de voz en la ciudad de Nueva York, contratadas por la productora Metro Goldwyn Mayer junto con un nutrido grupo de actores latinoamericanos y españoles con experiencia previa en teatro, cine y radio. La joven Teresita, quien aparece en una de las pocas fotografías que existen del grupo de actores, sentada en el piso, ataviada con un vestido blanco y el cabello liso, brillante y largo, sonríe pícara y juguetonamente a la cámara.

Sin saber que su inocente participación sería parte de la historia. Llegada de apenas 12 años, trabajó junto con su madre en los doblajes neoyorkinos, hasta el año de 1947, año en que expiró el contrato de la MGM con los actores hispanos. A su regreso a México, las Escobar continuaron actuando en radio, tv, teatro y añadiendo poco después la televisión. Sin embargo, la ahora joven Teresita, ya con una reconocida carrera como actriz, padece en 1959 la pérdida intempestiva de su madre Refugio, quien fallecería víctima de cáncer de pulmón. A fines de los años cincuenta, la adulta Teresa había dejado un poco de lado la actuación para explotar dos pasiones que habían surgido en ella, una de ellas fue el canto, actividad en la que destacó como compositora, cantante y guitarrista, donde adoptó el nombre artístico de Coralito. Formó parte de varias agrupaciones de corte bolerístico y romántico. La otra pasión fueron sus estudios profesionales. Alumna de la carrera de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México, logró concluir además de la licenciatura, sus estudios de maestría y doctorado. Este último realizado en la mismísima y prestigiosa Universidad de Harvard, aunque, desgraciadamente, la ineficacia y corrupción de la burocracia mexicana frustró el reconocimiento oficial en México del doctorado, haciendo que Teresita se viese obligada a repetirlo. Concluida su carrera, fue docente y académica de una serie de casas de estudios en México, como la UAM, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, la Universidad Veracruzana, el Colegio de México y la Escuela Nacional de Antropología. Su especialidad académica fue la Historia Antigua, donde dedicó su tiempo a escribir obras de investigación como La Antigua Literatura Egipcia (1962), Arqueonoticias (1954) y El Cisma de Amarna (1958).

En el doblaje de voz, estuvo entre las actrices llamadas por Edmundo Santos, mientras trabajaba aún en los estudios Churubusco y más tarde en R. K. Tompkins y Asociados y Grabaciones y Doblajes, S.A., para ser parte de su selecto equipo de trabajo. Allí, la dulce voz de soprano de Teresita, tendría cabida para una serie de personaje animados muy recordados hasta el día de hoy. Entre ellos destacan Wendy en Peter Pan (1953) Alicia en Alicia en el país de las Maravillas (1951), quizás uno de sus mejores y más memorables papeles,  Reina en La Dama y el Vagabundo (doblaje original de 1955), entre otros.  Fue también narradora en los audio-cuentos de Disney realizados por Edmundo Santos en los años cincuenta y sesenta. Trabajó, además en las empresas CLADSA y SISSA-Oruga.

Teresita continuó en el doblaje realizando más bien papeles secundarios a lo largo de los años sesenta y setenta, pero siempre conservando la calidad actoral y, sobre todo, la encantadora voz aguda y casi infantil de Teresita. Aproximadamente en el año de 1974 se retira del doblaje, actividad a la que desgraciadamente, a pesar de su talento actoral nunca regresaría.  Sería, en aquellos años setenta, madre de un único hijo, quien heredaría la curiosidad, inteligencia y garbo de su madre. Su matrimonio terminaría en divorcio y ella se quedaría a cargo de su joven hijo, trabajando como académica y escritora a tiempo completo. Tristemente, a fines de los años ochenta, madre e hijo, sufrirían una intoxicación alimenticia debido al consumo de un alimento en mal estado, lo que le arrebataría la vida al entonces adolescente hijo de Teresita. Teresita se sumergió en una severa depresión, y moriría sola en la casa que compartía con su hijo el 21 de noviembre de 1992, a los 56 años de edad, de un infarto agudo al corazón, que fue agravado debido a su ya deteriorada salud a causa de la diabetes que padecía.

Solo el intelecto superior, creativo, extraordinario, curioso e inquisitivo de Teresita, pudo darle el carácter filosófico y a la vez inocente y lúdico del personaje de Alicia.  Aquel personaje que se preguntaba: “Sí yo hiciera mi mundo todo sería un disparate. Porque todo sería lo que no es. Y entonces al revés, lo que es, no sería, y lo que no podría ser, sí sería. ¿Entiendes?” solo pudo haber sido realizado por alguien que entendiera la contradicción aparente pero llena de sentido en la superficialmente infantil obra de Lewis Carroll. Una artista e intelectual de voz de miel. Una vida cortada por una casualidad injusta.  Ella vivió durante muchos años una vida en su propio país de las maravillas; de la historia, de la docencia, la música y la actuación.
Que su legado nunca se olvide.

 







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