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Enreversado

Ode ad florem Tacchi

(Oda a la flor del Taco)

Lira


Lector de noble pecho,

cintura y apetitos, poco flaco,

hoy, para tu provecho,

de mi lira entresaco

la cornucopia gástrica del taco.

 

Platillo mexicano

tan copioso en aquestas latitudes,

es gusto soberano

de insólitas virtudes

y consuelo de las vicisitudes.

 

Por más que sea sabroso

el bufet gringo que nos traen revuelto,

te será delicioso

si lo comes envuelto

entre pardas tortillas muy resuelto.

 

Y, como rey, sus fueros

se avasallan de casa y restaurantes;

lo alaban cocineros

en tiendas elegantes

o en sórdidas cocinas trashumantes.

 

¡Cuántos talantes tiene

por nombres, veleidoso caballero:

bucólico, sostiene

ser pastor verdadero,

y pícaro en su traje de suadero!

 

Muchos le tienen tirria

en la Federación de las Garnachas,

pues puede alojar birria

y surtida, sin tachas,

o cualquiera sabor en sus covachas.

 

La patria ha rebasado,

en todo el mundo por premio lo dan.

En Damasco es contado

Que una noche, sin pan,

Scherezada hizo tacos al sultán.

 

Sabe de anatomías

más que Asclepio y Galeno en conjunción;

se dice, aunque te rías:

nana, tripa, riñón,

Ojo, cueritos, lengua y corazón.

 

Hasta aquí he concluido,

lector, los dones que a este plato achaco;

pues habiendo entendido

lo que tanto machaco

fueron mis musas a pedir un taco.

 

Estuardo H. Rendón


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