¿Quién fue Edmundo Santos? (1a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

La brisa furiosa del desierto le golpeó en la cara. Tenía diecisiete años. Era un hombre joven de constitución ancha y gruesa, pero sin llegar a la gordura. De piel pálida, usaba unas gruesas gafas de concha. Cerraba un poco los ojos, pues los lentes no impedían del todo la aspereza de la arena en los ojos. No era muy alto, sin embargo, sus esperanzas y sueños llegaban más allá del cielo. En aquella vieja ciudad fronteriza, había muy pocas oportunidades de sobresalir y lograr estabilidad; ya no digamos para un intelecto curioso, despierto y brillante como el del joven Edmundo.

La lucha armada había destruido lo poco que había en aquellas ciudades fronterizas olvidadas por el gobierno de la capital, situada a miles de kilómetros, a días de distancia azotados por el calor y el tedio, en aquella ciudad de la que se hablaba como si de un país extranjero se tratase. Pero del otro lado de la frontera, había grandes oportunidades. No importaba lo que sucediera, el joven había escuchado anécdotas de la gente que conocía, quienes habían cruzado al país vecino y obtenido un mejor nivel de vida. Era hora de emprender un viaje para cumplir un sueño que le abriría la puerta a realidades concretas. Había sido admitido en una vieja escuela metodista para inmigrantes mexicanos, que quedaba a 146 millas de su ciudad. Los conflictos armados y la pobreza le habían arrebatado la oportunidad de concluir su educación formal, pero esta vez, iba en serio. No tenía mucho dinero, sin embargo, no le importaba. Iría a la aventura, la inquietud lo consumía. Era el único de una familia entregada a los placeres mundanos y a la sobrevivencia que soñaba con la música, la danza, el teatro y las artes en general. Para su familia aquello era una pérdida de tiempo, un pasatiempo absurdo que no aportaba nada. Nada de eso disuadió al joven Santos de cruzar el umbral.

El guardia del paso fronterizo lo miró. Educadamente, el joven le solicitó una hoja de registro. Hablaba un poco de inglés aunque no lo dominaba. Esta era la primera vez que viajaba, tras haber vuelto a su pueblo natal. Los nervios y la ansiedad hacían presencia en el, sin embargo, el trataba de controlarlos. Completó el trámite y se fue hacía la fila, diligente a subir al autobús Greyhound que esperaba a la fila de viajeros. La mayoría eran mexicanos, aunque había unos pocos norteamericanos bebiendo café o fumando, impacientes para que el camión partiese.

Finalmente, los pasajeros abordaron el trasporte y Edmundo hizo lo propio. Estaba cada vez más emocionado. Finalmente, tendría acceso al saber, al conocimiento, a aquello que lo sacaría de la pobreza y la ignorancia, al estancamiento en un pueblo olvidado en medio del desierto. Tras localizar su asiento, procedió a sacar de su gabán un viejo libro muy raído y empezó a leerlo al tiempo que el camión marchaba a través del amanecer frío en el desierto. Así fue como todo comenzó…

No te pierdas la siguiente parte de esta historia:*

*Este artículo es una ficción basada en hechos reales, concerniente a la vida del actor, compositor, bailarín. Locutor y empresario mexicano Edmundo Santos (1902-1977), quien fue seleccionado personalmente por Walt Elías Disney para ser el traductor, adaptador, coordinador y director de doblaje en las producciones de la empresa Disney al español latino, cargo que ocupó desde 1943 hasta su muerte en 1977. La historia relatada ha sido trazada con base a un documento migratorio localizado por el autor, con fecha del 19 de septiembre de 1919, en el que el joven Edmundo Santos, con 17 años de edad, cruzaría la frontera a través de Eagle Pass, Texas, para viajar a San Antonio, Texas, donde llegaría para estudiar en el Mexican Methodist Insitute (después llamado Wesleyan Institute en, mismo que después se volvió parte de la Universidad de Texas , campus San Antonio).

 


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