América en Llamas

Ridículas Casualidades
Manuel Augusto

An ancient promise in an orphaned land
A clenched fist becomes an open hand
Armed forces spill their blood on holy sands
Again and again we fail to see that all is one

All Is One — Orphaned Land

Hechos


Estoy en total desacuerdo con una frase que, de un tiempo para acá, he visto circular en las redes sociales: “el lobo será siempre el malo si solo escuchamos a Caperucita”. Aunque sea bien intencionada, buscando generar empatía y establecer que, generalmente, hay otra perspectiva u otro lado de la historia; en mi opinión, la frase es completamente errónea. Particularmente en el cuento de Caperucita Roja, ella no es quien relata los hechos en su beneficio, es una tercera persona quien narra lo que sucede, tal cual. Y aun si el lobo fuera quien narra la historia objetivamente, no dejaría de ser el malo.

Para probar lo dicho propongo la siguiente frase análoga a la anterior: “los nazis serán siempre los malos si solo escuchamos a los Aliados”. No. Nunca los nazis dejarán de ser los malos. No hay manera humana de demostrar que los nazis tenían razón o justificación para los hechos tan atroces que han cometido desde “la noche de los cuchillos largos” hasta, por ejemplo, el pasado 12 de agosto en la revuelta que sucedió en Charlottesville, Virginia (EUA); un hecho que nos concierne a todos, independiente de nacionalidades.

Tal revuelta, en la que una persona perdió la vida, surgida a raíz de la propuesta de remoción de una estatua del General Robert E. Lee, quien luchaba a favor de la continuidad de la esclavitud en la Guerra Civil estadounidense, pone nuevamente bajo los reflectores al movimiento neonazi en EUA, que ha venido tomando más fuerza y adeptos desde que Donald Trump, con su abierto discurso de ultraderecha, está al frente de la Casa Blanca.

Siglos XXI


Creía ser parte de la generación que creció con una idea muy clara de los cómo y los por qué de la Segunda Guerra Mundial, que tenía muy presente lo irracional que sonaba la supuesta “raza superior” y que sentía una empática tristeza al hablar del Holocausto. Creía que mi generación estaba libre de las más descabelladas ideas de racismo y segregación. Creía también en la tolerancia sobre todas las cosas, como principio básico del respeto y la armonía.

Pero el mundo nunca deja de sorprender, y esto es muy cierto: siempre se puede estar peor. ¿Tolerar la intolerancia? Una paradoja complicada. Quién dicta qué es bueno y qué es malo, quién dictamina quién tiene la razón. Bueno, no es necesario ser un erudito de la ética y la moral para saber quién no está actuando correctamente cuando se escupen discursos de odio. Tan simple como eso.

Cobijados por la Primera Enmienda y bajo un discurso incorrecto e ilógico, colmado de engaños y datos falaces, extendidos sobre el territorio norteamericano, más de 900 grupos de odio como Alt-Right, el Ku Klux Klan y grupos neonazis, ondean banderas estadounidenses y nazis a la par; el mensaje es tan claro como aterrador: “quieren recuperar Estados Unidos de América”.

Estos grupos de odio basan sus discursos, irónicamente, en una interpretación de la biblia a todas luces errónea. Cegados por un sentimiento y pensamiento irracional, con la cruz de Jesucristo como estandarte, marchan incitando al odio y a la discriminación hacia cualquier persona que “no sea como ellos, que no se vea como ellos”.

Algunos de los supuestos hechos bíblicos, tan absurdos como risorios (preocupantemente) que toman como principio son, por ejemplo, que ellos son los elegidos, que son de la misma raza que Jesucristo porque él tenía la piel “blanca”, los ojos azules y el cabello rubio; que los judíos fueron quienes lo crucificaron, que no existió el Holocausto o que la biblia dice que no tiene por qué convivir con personas de otra “raza”.

Actualidad


El siguiente reportaje producido por Univisión Noticias, da una pequeña muestra de la aterradora realidad de estos grupos de odio, cómo piensan y qué es lo que los motiva. El hacer nos hace ser.

La pregunta que me surge es, ¿qué se puede hacer para cambiar esa mentalidad? ¿Combatir la intolerancia con tolerancia?

Referente a lo anterior, Peter Kern académico de derecho penal de la Universidad de Colonia en Alemania, en el artículo Por qué es más fácil ser neonazi en Estados Unidos que en Alemania del portal de noticias de la BBC, explica que “de hecho, es en estos casos difíciles cuando nuestro compromiso con la Primera Enmienda es más importante. Como ha dicho un juez federal, tolerar los discursos de odio es la mejor protección que tenemos en este país contra cualquier régimen de tipo nazi“.

Me resulta inverosímil que, en estos tiempos en que la información es cada día más accesible para la población mundial, sigan existiendo estos grupos de odio que contrastan fuertemente con tantos avances tan notables en cuestiones de humanidad, ciencia, tecnología y derechos humanos, por mencionar algunos.

Tan fuerte como interesante es tratar de llegar a la raíz de tanto odio, para quizá poder erradicarlo. Quizá sí, habrá que tolerar la intolerancia, hasta cierto punto. Quizá habrá que sembrar paz y seguir contando la historia objetivamente para no confundir la naturaleza maligna del lobo, pues el lobo seguirá siendo el malo, aunque sea él quien la cuente.








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