De redes sociales e intoxicación virtual

Al buen espectador…
Tamara Almazán

El Eterno Retorno¿Se acuerdan cuando no había facebook, twitter, instagram, celulares inteligentes y demás? ¿Cuando, en las computadoras, había que ejecutar MS-DOS antes de cualquier acción? ¿O cuando llegó MSN (1999)?

Ya a finales de 1970 comenzaba la idea de crear grupos de noticias (Usenet) y se desarrollaba el primer BBS (Bulletin Board System) en el que, a través de pequeños servidores, una persona podía acceder a discusiones, descargas de archivos y juegos. El primer chat vería la luz en 1980 (Compuserve) y, en el año orwelliano, Prodigy se convertía en el pionero de portales y noticias en línea, con esto, se estaría gestando lo que, en 2001, daría inicio a la edad dorada de la social media.

Tribe.net, Linkedin y Friendster fueron tres de las primeras redes sociales de esta era. De acuerdo con el libro que consulto, su objetivo, dice, era trasladar a la red la teoría sociológica conocida como los seis grados de separación “en virtud de la cual es posible llegar a contactar con cualquier persona del mundo como máximo a través de otras cinco personas” (Prato, 2010, p. 16).

Conversaciones de CaféLuego vino Hi5, Myspace (2003) y otra serie de páginas en las que configurar a un personaje que fuera la simulación de nosotros, en la vida virtual, se volcaba cada vez en una práctica más cotidiana: podíamos omitir lo que odiábamos de nosotros mismos y resaltar lo que nos parecía más interesante. Agregar amigo, escribir un comentario, “cita favorita” y ahí era cuando se notaba quién pensaba en las amorosas y, por el contrario, los intelectuales salían a la luz con alguna literaria. Porque no es que estuvieran mal las primeras, pues ambas acepciones vienen del mismo término.

Después, un trabajo universitario que parecía que sólo quedaría en eso, se convirtió en el gran fenómeno social: Mark Zuckerberg crearía The Facebook en 2004 (abriéndose al mundo hasta 2006 ya como “Facebook”) y el estadounidense Jack Dorsey (cofundador) haría lo propio con Twitter en 2006.

De esta forma, lo siguiente que recuerdo en mi vida es darme de alta en facebook, y eso casi de manera forzada. Sí, tenía myspace casi extinto y también Hi5 pero, ¿facebook? ¿Pa’qué? Ese pa’qué se respondió cuando descubrí que un amigo tenía una vida extrañísima en la red, es decir, no se asemejaba a quien yo conocía personalmente. “Ah, caray, a ver…”.

Cuando menos me di cuenta, noticias y fotos sobre amigos, familia, enemigos, desconocidos, sobre-información, personajes fugaces y publicaciones basura, sobre todo, ya no me dejaban en paz: “Un estudio indica que…”, “Esto debes de saber”, “No seas como esto, sé como aquello, “Facebook rompe relaciones” “Redes sociales construyen relaciones”. Dejar de seguir por aquí y por allá. Luego, por años, me vi atrapada en una estrategia de marketing creyendo que yo era la creadora cuando, en realidad, me delineaba como uno de sus mejores productos.

Reglas de Etiqueta“En una relación con… ¿Viajamos?… ¿Lo publicamos a las tres?” Sí. Porque si no está en Internet, a la vista de nuestros seguidores, es como no vivirlo y, peor tantito, vivirlo pero no sentirlo. No me titulé, no hice ejercicio, no viajé ni comí, no se concretó esto, no fui exitoso en aquello. Pero las críticas no se han hecho esperar: la gente real, alarmada, expresa a través de la persona virtual lo alarmante que es cómo las redes sociales destruyen las relaciones interpersonales.

Notificación, notificación, ansiedad, add, add, like, like, comment, reaction, hashtag, #catlover. Anglicismos. Basta.

Fuera de esta intoxicación virtual, bien vale la pena destacar las repercusiones positivas gracias al potencial de las redes en cuestión: desde los reencuentros entre familiares y amigos, así como los contados casos de amistades que rebasan el plano cuantitativo, hasta situaciones de éxito a nivel laboral, tácticas políticas contraproducentes, organización social masiva, información sin censura, capacidad de unificación hacia alguna causa benéfica y foros de discusión.

Y, mientras no formemos nuestra aceptación propia y sentido de pertenencia con base en lo que ocurra en línea, y conversemos en persona cuando la familia/amistad/pareja está frente a nosotros, supongo que aún tenemos el control.

Para finalizar, un breve repaso por la edad dorada, de los medios sociales, tomado de la infografía desarrollada por la plataforma Simplify360.

2001
Wikipedia
2002
Friendster
2003
Hi5 Myspace
2004
The Facebook Orkut Flickr
2005
Youtube Reddit
2006
Facebook Twitter
2007
Tumblr
2009
Whatsapp
2012
Snapchat Tinder
2013
Vine
2014
Pheed

 


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