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De entre el bullicio, utopías

Zuri Grace Bretón

El pasado 4 de noviembre, México se estremeció ante la noticia del asesinato de tres mujeres y seis niños, miembros de la familia mexicoestadounidense LeBaron, presuntamente a manos del crimen organizado (cárteles de narcotráfico). Ante lo sucedido, Estados Unidos expresó su preocupación y por supuesto, el presidente del vecino del norte no tardó en ofrecer su apoyo para ingresar a territorio mexicano y “resolver el problema” de los cárteles.

El resultado, fueron decenas de agentes del FBI siendo recibidos el lunes 11 de noviembre por el canciller mexicano Marcelo Ebrard para participar en las investigaciones y labores de inteligencia del caso. Según el mismo Ebrard, desde entonces se han logrado avances importantes en dicha investigación y ambas naciones colaboran estrechamente.

(Foto: Pexels)

No obstante, la familia LeBaron (cuyo historial de actividad política y social en nuestro país ha sido bastante controversial y cuestionada en el pasado), expresó su inconformidad esta semana y exigió al gobierno de Estados Unidos declarar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas. Todo esto a través de una emotiva carta en la que expresan que estos grupos son responsables del ingreso de drogas por toneladas a territorio estadounidense, además de trata de personas y deben ser catalogados como la amenaza “terrorista” que son. Dicho texto fue acompañado por el lanzamiento del sitio web endmexicoterrorists.com y un video que hace alusión a la masacre de la cual fueron víctimas.

Como era de esperarse Trump no tardó en dar respuesta y lo hizo a través de una entrevista radiofónica para ‘The O’Reilly Update‘. En el audio, el entrevistador tendenciosamente asegura que “Estados Unidos entraría en guerra con cualquier país que asesinara a 100 mil ciudadanos estadounidenses y los cárteles mexicanos matan más que esa cantidad cada año a través de la importación de narcóticos peligrosos”, a lo que Donald Trump responde asegurando contundentemente que lleva 90 días (por cierto, periodo bastante previo al ataque a la comunidad LeBaron) trabajando en un complejo proceso para designar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas.

(Foto: Pixabay)

De cumplirse lo anterior, se le otorgarían facultades al gobierno estadounidense para intervenir económicamente (a través de bloqueos bancarios a cuentas presuntamente involucradas con el crimen organizado) y con posibles sanciones comerciales que nos afectarían si dicho gobierno considera que México no está haciendo lo suficiente para colaborar en la eliminación de dichos “grupos terroristas” (sin mencionar que la presión ya previamente ejercida para militarizar las fronteras podría extenderse al resto del país).

Lo anterior amparado por una serie de leyes promulgadas en tiempos de George W. Bush (que, dicho sea de paso, tienen una absoluta carencia de respeto por la soberanía de las naciones afectadas.)

El gobierno mexicano ha expresado su rechazo ante esas medidas, asegurando, por principio, que la definición de grupos terroristas no aplica a estos grupos de delincuencia organizada y que resultaría contraproducente para ambas naciones en vista de las buenas relaciones y la cooperación abierta mantenida hasta el momento, por lo que han contactado al vecino del norte para discutir de manera formal las declaraciones hechas (bastante a la ligera como es el estilo de Trump).

Si bien, es poco probable que el Congreso estadounidense avale la medida y que, tras negociaciones con México, se decida continuar con dicho nombramiento (esperemos). El historial de intervencionismo estadounidense en asuntos internos de otras naciones es lo suficientemente amplio y escalofriante para tener precaución y estar muy alertas ante la simple posibilidad.

Por supuesto, aunque Trump no logre su cometido, lo que sí logra como siempre es prender la mecha y colocarse en el centro de la discusión, dividiendo opiniones, no sólo en nuestro país, sino en el suyo (tal como es su intención).

No es coincidencia que en medio del proceso de Impeachment (juicios en su contra, con los que está en riesgo de ser destituido de su cargo) haga este tipo de declaraciones, evidentemente dirigidas a su base (patriotas xenófobos) con intenciones proselitistas ante la proximidad de las siguientes elecciones.

(Foto: Pixabay)

No es la primera vez que Trump busca (y tristemente logra) desviar la atención de sus propios pecados al pintar a México como una seria amenaza que busca opacar la ‘grandeza americana’. Pues bien, ante este escenario coincido completamente con el tweet que hizo la senadora Lilly Téllez el 5 de noviembre en respuesta al primer ofrecimiento de ayuda de Trump para “borrar de la faz de la Tierra a los cárteles de droga” (en tono sarcástico por si la aclaración resulta necesaria):

Es una buena idea Presidente @realDonaldTrump. Como senadora de Sonora, donde tuvo lugar la matanza, creo que México debería aceptar la ayuda de los Estados Unidos para detener la violencia de los cárteles de la droga. Para empezar, le pido su ayuda para detener el tráfico de armas hacia mi país”

No haría daño que (para variar) EUA asumiera su responsabilidad y enormes aportaciones a la violencia, como consumidores del producto y proveedores de las herramientas que mantienen vivos y operando a los cárteles mexicanos.

 


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