Unas palabras de agradecimiento

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Hoy, esta columna llega a una pausa. Nuestro destino se ve más luminoso que nunca y nos enfrentamos a nuevos desafíos, nuevos proyectos, y experiencias que, si el tiempo, la vida y la perseverancia nos lo permiten, seguirán construyendo y enriquecerán la historia del doblaje de voz en México.

Después de un año de publicar casi semanalmente nuestras columnas, nuevos proyectos llegan en el horizonte.  Ha sido un año de trabajo extenso, mucho aprendizaje e investigación por parte de quien esto escribe. El camino aún es largo y hasta ahora, no siempre ha sido el más fácil ni el más placentero.  Hoy la columna “Historias del Doblaje” se toma unas vacaciones indefinidas después de compartir con todos ustedes anécdotas cálidas, graciosas, impresionantes, entrañables, alegres, nostálgicas, pero también en ocasiones melancólicas, tristes y frustrantes. El doblaje de voz, con todas las alegrías y recuerdos que ha traído a múltiples generaciones desde que en aquellos días de 1943 se lanzó la película Bernardette (1943) doblada en la empresa Fonomex del señor Adolfo de la Riva, y con la dirección de diálogos por el señor Luis Cortés,  poco tiempo más tarde se estrenaría Luz que Agoniza con el elenco de  actores latinoamericanos contratados por MGM Nueva York, hasta llegar al doblaje para televisión iniciado en 1953 con Rivatón de América, para seguir más tarde con firmas como  R. K. Tompkins y Asociados, CLADSA, SISSA, CINSA, Sonomex, entre otras, ha cambiado. Los cambios en muchas ocasiones no son para bien, y desgraciadamente, entre los temas que podemos mencionar, como perjudiciales a la calidad del doblaje mexicano en la actualidad, claro está, a modo de opinión personal, podemos destacar cosas tan terribles como la competencia desleal en la que los salarios se han reducido drásticamente y muchos de los mejores elementos del doblaje se niegan a trabajar bajo pagos miserables, la corrupción e impunidad que se viven día a día en un país como el nuestro, desde el nivel más bajo hasta el más alto, sin distinguir entre clases sociales ni posición económica.

La falta de ética profesional tanto de empresarios como de actores, empresas, distribuidoras y clientes, la desidia de las productoras por empeñarse en cuidar y proteger sus productos para ofrecer un doblaje de calidad. Los actores veteranos que aceptan sueldos risibles y contratos abusivos impulsivamente, sin pensar que cada firma a un contrato amañado, hunde cada vez más al gremio. Los actores jóvenes que, a pesar de su encomiable y encantador entusiasmo, la mayoría de las veces carecen de una formación sólida, e ingenuamente van a hacer doblaje sin reparar en las consecuencias que tendrá para el medio y para sus futuras vidas independientes, su poca preparación; los bajos salarios que aceptan con tal de escuchar sus voces en la pantalla grande o en la televisión.

La enorme arrogancia de ciertos actores que, arropados por la fama que han tenido debido a su fortuna de haber hecho personajes animados, mismos que han tenido éxito y son queridos por el público, se creen con derecho de insultar, abusar, humillar, ofender y agraviar a los mismos fanáticos que los encumbraron y los alaban como dioses. El nepotismo e hipocresía de los directores de doblaje que exigen que los nuevos elementos estudien una carrera de actuación, sin que ellos mismos hayan pisado una escuela de actuación o peor aún, les den empleo a sus familiares de cuestionable calidad dramática y sin ninguna formación actoral. Las empresas mexicanas y transnacionales que pisotean los derechos sindicales otorgando contratos en los que se puede trabajar fuera del sindicato. La proliferación de cursos y escuelas no enfocados a la preparación multidisciplinario e integral de un actor, sino al lucro y al negocio descarado de sus propietarios. Las malas traducciones. Las peores adaptaciones. El exceso de localismos o su uso en franco choque con el contexto histórico social de la serie o película…

Hay miles de razones que podríamos seguir enumerando, pero soluciones, hasta ahora, existen pocas viables. Solamente nos quedaría apoyarnos en las leyes y el derecho para mejorar el caos que se ha desatado en el doblaje mexicano de la actualidad. No se niega la existencia de buenos elementos ni de personas comprometidas con la ética y las buenas prácticas profesionales, solo que, desgraciadamente, son golondrinas solitarias en el viento. Existe la esperanza. Existe la posibilidad de un cambio, Pero hoy en día, es desconocido cuándo podamos ver sus efectos trabajando en plena forma.

Por último, quisiera dar las gracias a todos aquellos fans que han seguido lealmente nuestra columna desde sus inicios tímidos y especulativos, confiando y estando al pendiente cada martes por nuestra nueva historia, por la nueva crónica, por la nueva biografía del actor olvidado o el actor legendario que alegró o sigue alegrando sus vidas con sus geniales interpretaciones sincrónicas. También hay que extenderle un reconocimiento a los actores y actrices que estuvieron proporcionando datos e información para nuestros escritos, además de ser fervientes seguidores de este humilde trabajo.  A los familiares y amigos de los actores finados, por sus contribuciones sinceras y desinteresadas, por preservar la memoria de sus seres queridos.  Nos quedan nuevos retos, nuevas historias que contar, nuevos datos que cotejar, nuevas vidas secretas por descubrir. La investigación y la búsqueda no terminarán jamás.  El gran relato y la gran aventura que fue la historia del doblaje en México, apenas está empezando a ser escrita. Nosotros, las humildes aves de paso que llegan, se quedan un tiempo, y más tarde abandonan el nido, no sin antes haber dejado su legado en aquel lugar.  Este no es un hasta siempre, sino un hasta luego, y estoy seguro que, eventualmente, nos volveremos a encontrar…

 


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