Omar Jasso: “¡Hijitooo…!”

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Omar Jasso (Foto cortesía de Salvador Nájar, Archivo Personal)

Un gran comediante y actor que también formó parte de la élite del doblaje mexicano, fue Omar Jasso.  En la columna de hoy detallaremos su vida y obra, así como su paso por el doblaje de voz, truncado por una muerte sorpresiva. La historia de un actor de enorme simpatía y versatilidad histriónica, también como conocido como “El Mocosón”. El homenaje a otra de las figuras del doblaje que, a pesar de haber estado sepultado en las arenas del tiempo durante décadas, su voz es más que recordada por muchas generaciones de espectadores latinoamericanos.

No se sabe a ciencia cierta cómo fue que Omar Alfonso Jasso Cueva, como fue bautizado, obtuvo el apodo de “El Mocosón”. Quizás teniendo origen en alguno de sus personajes durante las radionovelas y programas cómicos de la radio mexicana donde Omar hizo su debut a mediados de los años cuarenta, trabajando en programas como La casa de huéspedes de la Marquesa y el afamado programa del genial Arturo Manríquez, “El Panzón Panseco”. De talento natural para la comedia, ingenio sin límites y simpatía desbordante, fue también un actor de estupenda versatilidad; su voz dúctil y maleable le permitió realizar todo tipo de personajes, desde los más serios hasta las comedias más absurdas.

Fue también en esta época en la que inventó, entre otras frases, hablar con sus interlocutores en comedia refiriéndolos como “hijitooo…” con una voz afectadamente hilarante y extrañamente musical . También a él se le atribuye la popular frase mexicana “Muñequita de Sololoy”, la palabra “sololoy” es una corrupción de la palabra “celluloid” en inglés, que hace referencia al material del celuloide, frágil y fácil de doblar, como una frase cariñosa para una niña pequeña. Nacido en la capital mexicana el 26 de mayo de 1924, fue también cantante en números cómicos, acompañado por la orquesta de Juan S. Garrido, además trabajó en las populares carpas de la ciudad de México y en los teatros más importantes, casi siempre en papeles cómicos. Esta frase apareció en muchos de sus doblajes de voz, películas, radionovelas, radioteatros y programas de tv.

Omar Jasso en la voz de La Momia de Boris Karloff (via Wikipedia)

De la radio, pasó a laborar en el cine y la tv, quizás haciendo su debut en el celuloide en la cinta “La hija del ministro” de 1952 con Luis Aguilar y Rosita Arenas, donde interpretaría a un ebrio en una cantina.  Vendrían más papeles secundarios en cintas como La isla de las Mujeres (1953), El Ogro (1971), El cofre del pirata (1959) y Variedades de medianoche (1960) con Germán Valdés “Tin-Tan”; Había una vez un Marido (1953) y Sí, mi vida (1953) con Lilia Michel;  las cintas de “Los Villalobos” (1955) Y “El manantial del amor” (1970), estelarizadas por Joaquín Cordero; “Locura del rock & roll” (1957) con Lilia Prado; Nunca me haga eso (1957) con el gran Antonio Espino “Clavillazo”; Pepito y el Monstruo y Pepito el roba chicos (1958), con el hoy fallecido Pepito Romay; Cuando México Canta (1958), al lado de Fernando Soler; “El derecho a la vida” (1959) con Yolanda Varela; El cariñoso (1959) con Miguel Aceves Mejía; Qué bonito amor (1960) y La joven Mancornadora (1961), con Antonio Aguilar;  Que perra vida (1962), con los célebres Viruta y Capulina; El malvado Carabel (1962), con Carlos López Moctezuma. Napoleoncito (1964); Los chicos de la noches, (1965) con Libertad Lamarque, El pícaro (1967), con su compañero en doblaje de voz Eduardo Alcaraz; Las golfas (1969), con Isela Vega;  El águila descalza (1971), compartiendo créditos con Alfonso Arau y Ofelia Medina; Cayó de la gloria el diablo (1972), con  el enorme Ignacio López Tarso, entre muchas cintas de menor importancia.

Fe esperanza y caridad, y Calzonzín Inspector (1974 ambas) fueron las últimas cintas en las que el carismático Mocosón tuvo una participación.  A pesar de nunca haber tenido una posibilidad de demostrar sus dotes histriónicas en el cine o la televisión en un papel estelar, Omar Jasso siempre probó su capacidad y altura histriónica en cada papel que desempeñó en carne y hueso. Fue también uno de los pioneros de la televisión mexicana, trabajando tanto en Telesistema Mexicano, lo que hoy es Televisa y en la pionera empresa de cine y doblaje, Rivatón de América, donde también debutaría en el doblaje de voz para televisión.  De nuevo la comedia fue la especialidad donde Omar Jasso brilló por su paso por la pantalla de plata.

Omar Jasso fue, junto con Pedro de Aguillón, quienes sustituyeron a Tony Crabajal y Luis Aragón en los papeles estelares de la popular serie western El Cisco Kid (1953), serie que inauguró la era del doblaje televisivo en México, realizada precisamente en la empresa Rivatón de América.  Este papel representó el debut del señor Jasso en el doblaje de voz, para después ingresar a empresas como CLADSA en 1955, a CINSA en 1958 y a SISSA en 1959.  Con su voz, sonorizaría a actores como George Zucco en la trilogía de La Momia (1940-1944), Karl Swenson en Los pájaros (1963), Boris Karloff en la versión de “La Momia” de 1932 y El Gato Negro (1934), además del show televisivo del actor británico “Boris Karloff presenta” (1960) y su aparición especial en la serie Audacia es el juego (1968). En total, sería el actor que doblaría al español latino más veces al astro del cine de terror. Tuvo también participaciones secundarias en cintas como El hombre del traje gris (1956), Psicosis (1960), La casa de Drácula (1945), El lobo humano (1941), entre muchas otras cintas clásicas de horror y suspenso. En las series televisivas, hizo voces adicionales y secundarias en programas como Mr. Ed (1955), El Gordo y el flaco, Los tres Chiflados, Batman, El Gran Chaparral, El Tunel del Tiempo, El súper agente 86, entre muchas otras.

Omar Jasso: La voz de Silvestre (Imagen via Wikimedia)

Como ocurrió en muchos otros casos, las caricaturas fueron lo que volvió a Jasso una luminaria del doblaje y que hasta el día de hoy perpetúan su memoria en forma de entrañables personajes como el gato Silvestre en los cortos clásicos de los Looney Tunes, (1958-1968) y Pepe Pótamo en Pepe Pótama y So-so (1964), el rey Gloín en Ahí viene cascarrbias (1969), por mencionar a sus más famosas intervenciones en las series animadas.

En su vida familiar fue un hombre complicado, muchas veces más dedicado al trabajo y a la vida bohemia del medio del espectáculo que a la propia familia.  A inicios de los sesenta se divorció de su esposa, Teresa Ceja, quien le dio dos hijos Omar Jasso, un estupendo músico y compositor que fue parte del grupo de rock mexicano Náhuatl, e Irma Jasso, ingeniera de sonido y pionera del doblaje en español en la ciudad de Los Ángeles en la empresa ESM. Jasso viviría con su madre al suroeste de la capital mexicana hasta sus últimos días, donde el 30 de junio de 1976 perdería la vida debido a una enfermedad renal, a la temprana edad de 52 años.

Independientemente de cómo haya sido su vida, décadas después de su deceso, la comicidad natural y talento del señor Jasso sigue vivo y latiente, haciendo que, al día de hoy, recordemos la célebre frase del gato Silvestre, entre escupidas y gruñidos, al encontrarse al canguro fugitivo que le causaría problemas:

“¡Es un ratón gigante!”

Agradecimientos a Salvador Nájar y Omar Jasso Ceja
por los datos biográficos de Omar Jasso.

 


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