Guillermo Portillo Acosta, la gran voz de la radio en México

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Uno de los actores, narradores y declamadores más famosos de la época dorada de la radio en México, Guillermo Portillo Acosta fue también un destacado cantante y actor en teatro, cine, televisión, radio y desde luego, doblaje.  Un homenaje a aquella tremenda voz recordada a través de las décadas y a su paso por la traducción sincrónica.

Guillermo Portillo Acosta (Foto via: Doblaje Wiki)

Poblano de nacimiento, Tezuitlán fue el pueblo originario de Guillermo. Un 30 de noviembre de 1917 fue la fecha exacta. De ojos verdes, cabello ondulado, voz grave y viril, y altura destacada. Siendo apenas un joven veinteañero, se trasladó a la capital mexicana, donde decidió ganarse la vida como cantante. Debutó en la XEFO. En el año de 1938 se presentó en la XEQ, parte de lo que fue el conglomerado de empresas de medios audiovisuales pertenecientes a Emilio Azcárraga Vidaurreta. Fue admitido de inmediato y le otorgaron su primer papel estelar en radio como el rey Shariar en Sherezada, compartiendo créditos con la famosa Blanca Estela Pavón. Ese fue el inicio de una brillante y reconocida carrera en la radio mexicana, debutando un año más tarde, en 1939, en la prestigiosa XEW. Inmediatamente se convirtió en una de las voces más solicitadas y reconocidas por los radioescuchas, llegando a actuar en programas, radionovelas y radioteatros, como Los Pérez García, Peter Pérez, el detective mental de Peralvillo, La casa de huéspedes de la Marquesa, La policía siempre vigila, Debate Poético, Descúbralo usted, Leyendas de México. Una carrera imparable que después le abrió las puertas al teatro, el cine y la televisión.

En 1944 vendría una de las oportunidades más importantes de su  trayectoria como actor, cuando sería llamado por la MGM para ser parte del selecto grupo de histriones latinoamericanos escogidos para hacer doblaje de voz en español en la ciudad de Nueva York. Debutaría nada más y nada menos que en papel estelar de Charles Boyer en Luz que Agoniza (1944), con Blanca Estela Pavón doblando a Ingrid Bergman. Durante su estancia en el proyecto de la MGM, trabajaría también doblando cintas como La rueda de la Fortuna (1945), El retrato de Dorian Gray (1945), donde dobló a Lowell Gilmore;  El hijo de Lassie (1945), Cuatro testamentos (1945),  entre otras. Al término de la odisea en Nueva York, volvió a México, donde continuó siendo regular en las producciones audiovisuales mexicanas.

Guillermo Portillo como la voz de Clayton Moore en El Llanero Solitario (Foto: Pixabay)

En cine, podemos destacar su trabajo en cintas como Mis padres se divorcian (1959), El cariñoso (1956), El misterio del carro express (1953), No te ofendas, Beatriz (1953); Los huéspedes de la Marquesa (1951), entre otras. Durante su breve paso por la televisión, trabajó en algunos programas de comedia en los años cincuenta. Y justo desde esa década, hasta los ochenta, iniciaría otra faceta de su carrera, por la que es ampliamente recordado; sus discos de poesía y canción hablada, además de sus narraciones de audiocuentos y relatos. Su voz no dejó de cambiar a través de los años, convirtiéndose en una voz madura, potente y señorial. En los estudios Churubusco continuaría ocasionalmente participando en el doblaje de voz, dirigido por Edmundo Santos en Alicia en el País de las Maravillas (1951). Poco después comenzaría a trabajar de lleno en la mayoría de empresas dedicadas al doblaje de traducción para series televisivas, siendo CINSA en la que más trabajó (posiblemente por influencia de su compañero y amigo Carlos David Ortigosa), seguida de otras como CLADSA, SISSA, Sonomex, entre otras más. Prestó su voz a actores tan reconocidos como Bela Lugosi en El lobo humano (1941), Drácula (1931), y Abbott y Costello contra los fantasmas (1948); George Sanders en ¿Quién es Quiller? (1966) y Hablemos de Eva (1950); y el ominoso Vincent Price en las cintas El pozo y el péndulo (1961), Historias de terror (1952), El palacio de los Espíritus (1963), La tumba de Legeia (1964) y La muerte con máscara roja (1964). Otros histriones a los que el señor Portillo Acosta prestó su voz, fueron Gene Lockhart en Milagro en la Calle 34 (1947), Michael Ansara en El manto Sagrado (1953), Fernando Rey en Playa Perdida (1956), Frederic March en El Hombre del Traje Gris (1956), Walter Pidgeon en Viaje al fondo del mar (1961), Basil Rathbone en Viaje al planeta prehistórico (1965), Charlton Heston en La agonía y el éxtasis (1965), Christopher Lee en La calavera (1965), Stephen Boyd en El viaje fantástico (1966), Terence Cooper en 007:Casino Royale (1966), Lee J. Cobb en El agente secreto Derek Flint (1966), y muchas otras más.

Guillermo Portillo Acosta como la voz de Patrick McNee en Los Vengadores (via Wikipedia)

En las series televisivas trabajó en algunos de sus papeles más aclamados en el doblaje de voz: Clayton Moore en El Llanero Solitario (1951), Malachi Throne en Ladrón sin destino (1968), Patrick McNee en Los Vengadores (1961) y Patrick MGoohan en Cita Con la Muerte (1960). Fue también el narrador de Los Invasores (1967). Tuvo también presencia como voz adicional y personaje secundario en series como El Gran Chaparral, Combate, Mi bella Genio, Los Invasores y Perdidos en el espacio, por mencionar algunas. En series animadas trabajó como narrador en El inspector ardilla (1965), Superman en Las nuevas aventuras de Superman (1966), el Sr. Frío en la versión animada de Batman y Robin (1968) y Gallinazo en El show del Pájaro Loco (1957).

En el anime japonés tuvo una solitaria participación en Capitan Harlock (1979) como el comandante Kirita. Este sería su último papel en el doblaje de voz, ya que, en aquella época, su amada esposa enfermaría de gravedad, y sin tener a nadie más que la cuidase, Guillermo dedicó todo su tiempo a cuidarla hasta que falleció. El Chato Portillo, como le apodaron, pasó retirado sus últimos días leyendo pasajes bíblicos semanalmente en la misa dominical de la iglesia La Medalla Milagrosa, en la capital mexicana.

Finalmente, una fibrilación ventricular le arrebató la vida el 16 de abril de 2004. Fue sepultado en la rotonda del panteón Mausoleos del ángel, al sur del Distrito Federal. Su legado vive en sus declamaciones y en sus doblajes de voz, con aquella voz metálica, avasallante, que lo mismo trasmitía rabia, tristeza, alegría y decepción, sin dudar nunca de su honestidad y veracidad dramática, y que nos transportaba a otros sitios con su hálito mágico e inolvidable…

La próxima semana continúan las Historias del Doblaje.

Referencias

http://es.doblaje.wikia.com/wiki/Guillermo_Portillo_Acosta

El doblaje de Voz. Salvador Nájar 2007. Págs 177-178

 


Relacionados