Eugenia Avendaño, la inolvidable Ginny

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Otra de las talentosas actrices que debutaron en el doblaje de voz en la empresa de los señores Santos y Tompkins, Eugenia Avendaño, fue una luminaria del doblaje que cautivó con su voz gentil y belleza extraordinaria a lo largo de más de cuatro décadas en medios como el cine, la radio, la televisión y el teatro. Hoy, su historia de vida y un análisis de su obra.

Eugenia Paola Avedaño Galindo fue capitalina de nacimiento. Nacida el 4 de octubre de 1930, desde su juventud fue una mujer de gran belleza, con un aspecto deslumbrante y seductor que recordaba más al de alguna actriz italiana. Fue media hermana del popular cantante Hugo Avendaño, con quien colaboró como letrista y adaptadora, traduciendo al español las canciones al inglés que interpretaba el famoso barítono del género romántico. Sus inicios fueron posiblemente en la XEW, donde su voz angelical le otorgó un lugar más que merecido entre los actores y actrices de altísimo nivel que poblaban la estación radial más famosa de América Latina. Probablemente también fue allí, donde se encontró por primera vez con el enorme Edmundo Santos, quien, siempre dotado de un ojo avizor para el talento artístico, de inmediato la llamó para que ingresara a una empresa de doblaje para televisión, la hoy extinta R. K. Tompkins y Asociados. Allí, al igual que muchos de los histriones que hemos mencionado en esta columna, la serie Las Aventuras de Rin Tin Tin (1954), dirigida por Dagoberto de Cervantes, sería su debut en la traducción sincrónica. Y naturalmente, al probar su valía en el doblaje de voz, vendrían llamados a otras de las incipientes empresas de doblaje de traducción en México, como CINSA, SISSA, Sonomex, entre muchas otras. La hermosura de Eugenia y su talento actoral le abrieron un espacio de inmediato en el teatro, el cine y la televisión, en este último medio es donde tendría una larga y fructífera carrera, participando en series y melodramas como Angustia del Pasado (1967), Intriga (1968), Lo que no fue (1969), Aventura (1970), Siempre habrá un mañana (1974), María José (1978), Una mujer marcada (1979), El combate (1980), Mañana es primavera (1982), Eclipse (1984), Pobre juventud (1986), Tiempo de amar (1987), La telaraña (1990), Valeria y Maximiliano (1991) entre muchas otras. Quizás las telenovelas más famosas por las que es recordada la dulce Ginny, como le apodaron sus compañeros en el doblaje de voz, fueron La Dueña (1995), con la hoy primera Dama Angélica Rivera; La mentira (1998), Carita de ángel (2000), María Belén, con una aún niña Danna Paola. Además de sus apariciones en series unitarias como Mujer, casos de la vida real desde 1997 hasta 2005 y La Rosa de Guadalupe, en 2010. Tuvo también un recordado papel en la serie cómica de Eugenio Derbez La Familia P. Luche (2002).

En teatro trabajó en obras musicales y regulares como A Chorus Line, Cats, Loco por ti y Cantando bajo el agua. En cine, su debut fue posiblemente en la cinta La Caperucita (1960), sonorizando con su voz al Sr. Zorrillo.  Posteriormente, tuvo papeles secundarios  y de reparto en cintas como Conserje para todo (1974), con Mario Moreno “Cantinflas”; La guerra de los Pasteles (1979), al lado de Angélica María, Nora la rebelde (1979), con Olga Breeskin; Barrio de Campeones (1981), estelarizada por Katy Jurado; El milusos (1981), con el colérico Héctor Suárez; Además de cintas como Las siete cucas (1981), Nosotros los pelados (1984), El judicial 2, Barrio Salvaje, Piernas Cruzadas, Astucia, Barrio Salvaje, entre otras de poca importancia o trascendencia artística. Estuvieron también largometrajes como Día de muertos (1988), Cacería implacable (1988), Sabor a mí (1988), con el popular cantante José José; Milagro en el barrio (1991), Amor vagabundo (1991), Dos fantasmas sinvergüenzas (1993), donde compartió el crédito coestelar con Alfredo Adame, y Yo, tú y el otro (1993).

La voz de Eugenia Avendaño como Betty Mármol en Los Picapiedra(imagen via: Jungle Book Wiki)

El doblaje de voz, además de la tv, fue la especialidad dramática en la que la señora Avendaño desarrolló una trayectoria de gran trascendencia y respeto. Dobló a actrices como Doris Day en La indómita y el Millonario (1959); Shirley McLane en La señora y sus maridos (1964) y La fuerza del cariño (1983); Sally Kellerman en Los enamorados (1980); Judy Cornwell en Santa Claus: La película (1985); Lil Tomlin en Tentados por el desastre (1995); Vanessa Redgrave en Misión imposible (1996), entre muchas otras. Tuvo también papeles secundarios en series como Los Locos Addams, La familia Munster, Vida de Perros, Mike Hammer, entre otras. Y, como sucedió con muchos otros actores del doblaje en México, las series animadas fueron las que le dieron a doña Eugenia sus personajes más reconocidos, siendo la aguda y distintiva voz de Betty Mármol en Los Picapiedra (1960), con la frase que haría famosa a la alegre esposa de Pablo mármol “¡Ay, cuchi, cuchi!”. En Tompkins y Asociados fue también la voz original del compañero inseparable del Oso Yogi, Boo Boo en la serie que inició la franquicia del oso grizzli, El show del Oso Yogi (1959), además de dar voz al ratón Pixie en Pixie Dixie y el Gato Jinks (1958).

Para la factoría Disney, sonorizó a personajes como Piglet en los cortos animados originales de Winnie Pooh, dirigidos por Edmundo Santos; Lynda Weathers en Cars (2006), Innoko en Tierra de osos 2 (2006)… Otras películas y series de caricaturas donde la señora Avendaño prestó su voz, fueron Katy la Oruga (1986), La navidad llega a Paclandia (1982), Snoopy: Come Home, El arca loca de Yogi, El Regalo navideño de Gasparín, Los Simpson, El nuevo show de Popeye, entre muchas más. En el anime japonés llegó a hacer personajes adicionales en series como Ghost Sweeper Mikami (1993), Ranma ½ (1989) y, el que fue otro de sus personajes más memorables: la dura y seca señorita Rottenmeier en Heidi (1974).

En su vida personal, sus nupcias fueron con dos actores de doblaje, primero con el cuñado y amigo de Edmundo Santos, José Manuel Rosano, con quien procreó varios hijos. El matrimonio llegó a su fin debido a problemas personales entre la pareja. Y más tarde, Ginny se casaría con otro histrión reconocido en la traducción sincrónica, el elegante e imponente Claudio Brook, quien le dio una hija de nombre Simone Brook, hoy en día dedicada también al doblaje y al canto.

Una mujer bromista, simpática, humilde y nada arrogante, pasó hasta sus últimos días laborando como actriz, aunque en 2009 haría su última aparición en el doblaje en la cinta Lily la brujita y el dragón mágico (2009). Moriría el 29 de diciembre de 2013, dejando un legado recordado por generaciones en forma de su simpático personaje de Betty Mármol, quien además de la frase mencionada, tuvo otra sentencia que quedó en el imaginario colectivo de América Latina:

“¡Cuernófono, Pablo!”

Nos veremos la próxima semana con más Historias del Doblaje.

 


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