Luis Manuel Pelayo: Paciencia, serenidad, drama y comedia

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Una de las voces más reconocidas de la época dorada de la radio en México, fue también un actor de gran versatilidad, y de voz profunda. Aunque es recordado por su carrera en la televisión, el doblaje de voz fue también un medio que no solo le dio beneficios económicos, sino también reconocimiento y estatus de leyenda. Hoy, la saga de Luis Manuel Pelayo.

Luis Manuel Pelayo (Foto cortesía de Salvador Nájar, Archivo Personal)

Apodado “El Pollo” por sus compañeros de doblaje debido a su piel de notable  tonalidad blanca, cabello rubio cenizo y cristalinos ojos azules, su nombre completo fue Luis Manuel Pelayo Ortega. Capitalino de nacimiento, nació el 1 de abril de 1922. Su debut fue en su juventud, cuando aún era un estudiante de Medicina, a inicios de los años cuarenta, donde, por azares del destino, debido a su porte y físico impresionantes, llamó la atención del empresario Emilio Azcárraga Vidaurreta, quien lo contrató de inmediato. Debutó como actor y locutor en la célebere XEW, donde de inmediato forjó una habilidad histriónica increíble. A pesar de contar con una voz profunda, grave y aterciopelada más adecuada para papeles serios y dramáticos, la simpatía natural de Luis Manuel y su plasticidad actoral lo llevaron a la comedia, donde también se convirtió en uno de los actores más reconocidos. A finales de aquella década de los cuarenta, debutó en el cine mexicano como actor secundario, probablemente en la cinta Chachita de la Triana (1947), lo que sería el inicio de una reconocida carrera en el celuloide mexicano. Más adelante vinieron cintas como Los huéspedes de la Marquesa (1951), versión cinematográfica del programa cómico radial estelarizado por la gran Carlota Solares; Ella, Lucifer y Yo (1953), La pequeña enemiga (1956), Dios No lo Quiera (1957), acompañado por Silvia Pinal; Pepito y el monstruo (1957), Cuando México canta (1957), con Fernando Soler; Escuela de Rateros con Pedro Infante (1958),  Tu y la mentira, con Miguel Aceves Mejía (1958), Sabrás que te quiero (1958) con Libertad Lamarque, Muchachas que trabajan (1961) al lado de Angélica María, El analfabeto (1961), Su excelencia (1967) y Un Quijote sin Mancha (1969) con Mario Moreno “Cantinflas”; El gato con Botas (1961), donde apareció a cuadro junto a su colega de doblaje y cine, Antonio Raxel. Dile que la quiero (1963) con César Costa; El ojo de vidrio (1969)…

También estuvieron Las fieras (1969), Click, fotógrafo de modelos (1970), Fray Don Juan (1970), donde se reencontró con el actor con el que formó una pareja cómica inigualable durante muchos años, el estupendo Mauricio Garcés. Vinieron, posteriormente, filmes más bien menores y poco trascedentes como El albañil (1975), Amor a la mexicana (1979), A paso de cojo (1979), Semana santa en Acapulco (1981), Ya nunca más (1982), entre otras, que solo fueron el reflejo de la terrible situación por la que pasó la industria cinematográfica mexicana, siempre dependiente del subsidio gubernamental. En total, trabajó en más de setenta películas desde fines de los cuarenta hasta fines de los ochenta. Su última participación en la pantalla grande fue la cinta Carrera contra el destino (1990), lanzada de manera póstuma.

Kalimán en la voz de Luis Manuel Pelayo (imagen via: Wikipedia)

Como mencionamos con anterioridad, la televisión fue el medio por el que el señor Pelayo se hizo más famoso. Inició desde la década de los cincuenta como uno de los actores pioneros de la pantalla chica, actuando en series y programas como El Rapto (1960), Abismos de amor (1961), La tremenda corte (1967), La tormenta (1967), Simplemente vivir (1968), Ensalada de locos (1972), Los años felices (1984), ¿Qué nos pasa? (1986), El pecado de Oyuki (1988), entre muchas otras.

Su mayor oportunidad de fama, llegó cuando se convirtió en el presentador de los programas de concursos Juan Pirulero (1971) y Sube Pelayo Sube (1973), emisión que se mantuvo por varios años en la televisión mexicana, alcanzando un éxito arrollador debido al carisma y calidez de Luis Manuel, logrando un fenómeno popular que incluyó además de una revista oficial, giras en vivo a través de la República Mexicana y el recuerdo en la memoria colectiva de los segmentos de los concursos, como P’arriba Papi, P’arriba, La llave del tesoroLos costales y El palo encebado.

En la radio, su mayor oportunidad y trabajo que le otorgó el prestigio y reconocimiento, fue el interpretar al famosísimo Kalimán (1963) durante la mayor parte de la emisión radiofónica, siendo la voz más identificada y reconocida del personaje, prestándole su voz en veintidós radionovelas.

 

La voz de Luis Manuel Pelayo para Bagheera en El Libro de la Selva (imagen via: Jungle Book Wiki)

Fue la empresa R. K. Tompkins y Asociados donde el señor Pelayo inició su carrera como histrión sincrónico, debutando, junto con muchos otros actores de la época, en la famosa serie Las Aventuras de Rin Tin Tin (1954). De allí, su paso por el doblaje se volvió cada vez más frecuente y notorio, llegando a doblar a actores como Ned Beatty en El forastero (1972) y Todos los hombres del presidente (1976), Walter Brennan en Pasión de los Fuertes (1946), Vicent Price en Soborno (1949) y La mosca de cabeza blanca (1958), Cary Grant en Pasión y orgullo (1957), además de sonorizar a Jeff Cooper, actor que encarnó a Kalimán en el celuloide en las cintas Kalimán (1972) y Kalimán en el siniestro mundo de Humanón (1976), entre muchos otros. Fueron las animaciones de la casa Disney donde Pelayo logró un lugar notorio, doblando a personajes como Pongo en 101 Dálmatas (1961), Bagheera en El libro de la Selva (1965), El conejo Blanco en Alicia en el País de las Maravillas (1951), Arquímedes en La espada en la Piedra (1960), solo por mencionar algunos, además de ser narrador en las ya mencionadas El libro de la selva, 101 Dálmatas y La espada en la piedra, y dos largometrajes de Winnie Pooh: Winnie Pooh y el árbol de miel y Winnie Pooh en el bosque encantado.  Fue también la voz de personajes animados de Hannah Barbera como El León Mélquiades y La tortuga Dártagnan. Fue también voz secundaria en series y caricaturas como Ahí viene Casbarrabias, Cristo vivo, Los invencibles de Némesis, El Santo, La dimensión desconocida, Hawaii 5.0, entre muchas otras.

En los años cincuenta, contrajo matrimonio con Rosa María Vargas, y procrearía a una hija, Rosita Pelayo, quien hoy en día es una reconocida actriz de cine, teatro y televisión. Un hombre afable, simpático, bromista; un hombre de familia leal y dedicado, con un humor a prueba de todo y un carisma arrollador, sus días llegaron a un término de una forma sorpresiva y dolorosa. Un infarto masivo al miocardio le arrebató la vida el 25 de julio de 1989, cerrando para siempre una de las páginas doradas del doblaje, la radio y la comedia en México. Solo nos queda recordar la que, En su voz, se volvería famosa la frase del superhéroe a su pequeño asistente Solín, alguna vez encarnado por un joven Luis de Alba, y esperando a que, en las vidas cada vez más agotadoras y ajetreadas que vivimos, aprendamos algo también de esta lección:

“Paciencia y serenidad, mi querido Solín”

La próxima semana los esperamos con más Historias del Doblaje.

 





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