Rosa María Moreno: una dulce voz de una primera actriz

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Rosa María Moreno fue una de las actrices mexicanas que, si bien fueron eclipsadas por divas como María Félix, Silvia Pinal, Elsa Aguirre, Dolores del Río, entre otras, dejó una huella inconfundible en el cine, la televisión y el teatro en México. Su paso por el doblaje de voz no podía ser menos, y el día de hoy daremos cuenta de su rica trayectoria en esta especialidad de la actuación.

Rosa María Moreno Labastida nació un 7 de septiembre de 1927 en la capital mexicana. Egresada del Instituto Nacional de Bellas Artes, incursionó en el teatro mexicano en la década de los cuarenta, donde estuvo bajo la dirección de grandes maestros dramaturgos como Dagoberto de Cervantes, Salvador Novo y Seki Sano. Durante su paso por la escuela de teatro, tuvo como compañeros a destacados histriones como Carlos Ancira, Raúl Dantés, Mario Orea, Beatriz Aguirre, entre otros.

Su debut profesional fue en el año de 1949. Entre las puestas en escena que la vieron trabajar estuvieron Don Quijote, Astucia, Sueño de una noche de verano, Camino real, Cuauhtémoc, La primavera, Rosalba y los llaveros, esta última le dio el premio de Actriz Revelación Virginia Fábregas en 1950. Su obra más importante fue El espejo encantado, que le valió un reconocimiento en su alma máter por su extraordinaria actuación.

La gran belleza de Rosa María, aunada a su calidad dramática y su voz dulce, casi de niña, le abrieron las puertas al cine y a la radio mexicanas en aquella misma década de los años cuarenta. En el celuloide, trabajó en cintas como El hombre inquieto (1954), Una mujer en la calle (1955), Dios nos mandó vivir (1954), Amor en cuatro tiempos (1956), El vividor (1956), La culta dama (1956), esta última la hizo merecedora del Ariel en 1956. Pero quizás fue la televisión (donde Rosa María incursionó por primera vez en los años cincuenta), en donde fue más reconocida entre las masas, laborando en teledramas, telenovelas y series como Gran teatro (1963), Rina (1977), Viviana (1978), Yara (1979), Simplemente María (1986), Juegos del destino (1981), Locura de amor (2000), Mujer, casos de la vida real (1987), entre muchas otras. Tuvo también un papel importante en la radio mexicana, participando en radionovelas y radioteatros, una de ellas fue Kalimán al lado de Luis Manuel Pelayo y Luis de Alba.

Rosa María Moreno interpretando a Ginger Grant (Tina Louise) de La Isla de Gilligan (Foto via: Gilligan’s Island Wiki

En el doblaje de voz, tuvo su primera aparición en la serie infantil Las aventuras de Rin Tin Tin (1954), gracias a que su maestro y amigo Dagoberto de Cervantes, quien la conocía desde su paso por el colegio teatral en Bellas Artes, la llevó a la empresa R. K. Tompkins y Asociados para que probase suerte en el incipiente negocio del doblaje de voz. Como fue obvio, debido a su gran talento, fue llamada a otras empresas como CINSA, CLADSA, SISSA, Sonomex, entre otras. Prestó su voz a actrices como Kim Hunter en El nadador (1968), Claire Bloom en Cuatro confesiones (1964), Sophia Loren en Orgullo y pasión (1957), Nina Foch en Cuando llama el deseo (1954), Jessica Tandy en El zorro del desierto (1951), Patrice Wymore en Té para dos (1951), Virginia Mayo en El conquistador de los Mares (1951), Nancy Hale en El señor de la jungla (1955), entre muchas otras. Quizás fueron las series televisivas donde los trabajos de doblaje de doña Rosa María fueron más ubicuos y notorios, doblando a la bella pelirroja Ginger en la Isla de Gilligan (1964) a Barbara Bain en Misión Imposible (1966), además de trabajar como voz secundaria en series tan populares como El Santo, La dimensión desconocida, La isla de la fantasía, Las calles de San Francisco, Los invencibles de Némesis, Viaje a las estrellas, entre muchas más.

La voz de Rosa María Moreno para Barbara Bain en Misión: Imposible (Foto via: Mission Impossible Wiki

De personalidad refinada, culta, afable, una madre, esposa y mujer de gran corazón y nobleza, tuvo como hijo a Luis Pichardo Moreno. En 1999 la Asociación Nacional de Actores le otorgó la Medalla Eduardo Arozamena por cincuenta años de trayectoria ininterrumpida en la actuación. Rosa María continuó sus participaciones en el arte dramático hasta su muerte, sobre todo en teatro y televisión.  El doblaje de voz se quedó sin sus valiosas aportaciones, cuando a finales de los setenta los pleitos sindicales obligaron a muchos actores a reducir o retirarse del medio de la traducción sincrónica. Rosa María continuaría trabajando sin descanso, hasta que el 30 de junio de 2006 dejaría para siempre este mundo. Una voz tan distintiva y atractiva, que quizás muchos recordaremos en forma de la atractiva pelirroja Ginger interpretada por Tina Louise. Que su legado y talento no sean olvidados, en esta época tan llena de expresiones vápidas, efímeras y zafias, y tan necesitada de héroes y heroínas, de personas cultas, preparadas, generosas y humildes, que nos conmuevan con sus emociones y expresiones.

La próxima semana los esperamos con más Historias del Doblaje.

 





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