Magdalena Ruvalcaba, “¡malditos perros actores!”

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Normalmente se ha subestimado el papel de las mujeres en el doblaje de voz, como suele ocurrir en nuestro país en muchas otras áreas laborales, culturales, económicas, sociales, etc.  Desde el inicio, las mujeres han jugado un papel fundamental en la traducción sincrónica, en su mayoría como secretarias, traductoras, adaptadoras o actrices. Hoy, la historia de una valiente mujer de corazón gigante que se convirtió en una de las primeras directoras del doblaje de voz en México.

Nacida María Guadalupe Mendoza Medina, el 22 de marzo de 1920 en la Ciudad de México. Siendo una joven, estudió periodismo; algo inusual para una mujer mexicana a finales de los años treinta, cuando se esperaba que la mujer fuese un ama de casa dócil y abnegada. Una compañía de noticias llamada Sidney Ross la vio trabajando como secretaria, posteriormente, nuestra ambiciosa María, adoptaría después el nombre Magdalena Ruvalcaba, en honor al segundo apellido de su padre y porque el nombre Magdalena era de su agrado. Fue en la agencia Ross, donde conocería a quien fue su primer esposo, Raúl Leonel de Cervantes. Ambos se enamoraron y contrajeron matrimonio a mediados de los años cuarenta. Los dos entrarían a laborar como locutores en la XEQ y más tarde a la XEW. Magdalena fue escritora y guionista en las radionovelas, donde realizó, la más destacada, titulada Al final del Camino, con el patrocinio de Colgate Palmolive.  Más tarde, trabajaría como actriz en radionovelas y radioteatros, y como locutora en Radio Femenina.

Quizás fue su ambición de juventud y su desarrollo inusual lo que la llevó a encontrarse con los textos y ensayos del feminismo de segunda ola, que abrazó y defendió hasta su muerte, convirtiéndose en una activista comprometida por la causa femenil en México.

Imagen via (Wikimedia)

En los años cincuenta, sus posibilidades y ambiciones continuaron ensanchándose, ahora laborando en televisión y siendo llamada para trabajar en el doblaje de voz para televisión, donde la empresa R. K. Tompkins le abriría las puertas.  Para entonces, ya era madre de dos hijas, producto de su matrimonio con Raúl Leonel: Magdalena y Enriqueta; ambas se convertirían en destacadas actrices de doblaje. Algunos años después, recibiría la oferta de un viejo conocido de la XEW, el licenciado Carlos David Ortigosa, quien le ofrecería un puesto como directora de doblaje en su naciente empresa CINSA. La combativa señora Ruvalcaba aceptó de inmediato y se convirtió en una directora exigente y demandante, pero humana y tolerante, siendo una de las primeras mujeres en convertirse en directora de diálogos en la industria del doblaje en México. De allí también dirigiría en la empresa SISSA, y laboraría en compañías como Sonomex, CLADSA y Grabaciones y Doblajes, S.A.

Entre los personajes que sonorizó nuestra simpática señora Ruvalcaba, estuvieron la actriz Natalie Trundy en Escape del Planeta de los Simios (1971) y La Batalla por el Planeta de los Simios (1973), Maureen Robinson en Perdidos en el Espacio (1966), Margaret Anderson en Papá lo sabe todo (1957), el Hada Fauna en La Bella Durmiente (1959), Martha Brown en Fuego de Juventud (1960), y quizás su personaje más famoso, la elegante Morticia Addams en la serie original de Los Locos Addams (1964).

Imagen via (Wikimedia)

A pesar de su temperamento indomable, combativo y luchador constante contra el machismo perenne de la sociedad mexicana, Magda tenía un lado jocoso, amigable y humano. Un oído siempre dispuesto a escuchar los problemas personales de sus compañeros de doblaje con paciencia, dulzura y calidez. También, debido a su enorme inteligencia quizás, se distraía con facilidad, lo que, dio pie a anécdotas chuscas, como aquella en la que, yendo a realizar su mandado al supermercado, dejó a su pequeña hija Magdalena esperando en la acera, subiendo a su auto con sus compras y arrancando… ¡olvidándose de su hija en la calle! En otra ocasión, le encargó a un jovencísimo Salvador Nájar la tarea de estacionar su auto. El jovencito, que no pasaba de los doce años, logró manejar el auto sin experiencia propia, no sin empujones y choques de por medio, con los otros autos estacionados.  Quizás otra faceta conocida por sus compañeros de doblaje era su aversión a los convencionalismos, a la falsa humildad y la mojigatería, que se manifestó en un sentido del humor negrísimo, ácido, irónico y burlesco.  Las calaveras literarias que realizaba cada año al acercarse el Día de Muertos, haciendo crueles pero divertidos chistes a costa de sus compañeros de doblaje, empresarios, delegados de la ANDA, secretarias, etc. Se convirtieron en leyenda. Su frase “¡malditos perros actores!” Se hizo muy popular en el gremio, en una burla cáustica hacía ella misma y sus compañeros de doblaje.

Magdalena continuaría trabajando en el doblaje de voz a lo largo de las décadas de los sesenta y setenta, hasta que el conflicto sindical de fines de los setenta en la ANDA la obligaría a reducir su labor de doblaje. No mucho después, en la madrugada del 2 de junio de 1982, un infarto masivo le arrebataría la vida con sesenta y dos años, en la capital mexicana. Sus cenizas serían depositadas en el Panteón Jardín, al sur de la ciudad. Un ejemplo a seguir para las actrices, directoras, mujeres en general y una mente brillante y privilegiada se había apagado para siempre. Solo nos quedan sus versos corrosivamente divertidos de cada año.

Cerraremos esta columna con una muestra de su humor e ingenio:

DIRECTORES DE “ORUGA” (SISSA)

PEDRO: -¿QUÉ ERES TU?
DIREC.: -¿YO? DIRECTOR.
PEDRO: -¿DE DÓNDE?
DIREC.: -DE ORUGA…
PEDRO: -¡¡¡CERO!!! TENDRÍAS UN
MEJOR SCORE
SI HUBIERAS DICHO BRACERO.
¿ME QUIERES DECIR QUE HACÍAS?
DIREC.: -PUES MIRA, MARCABA LOOPS,
LOS CORTABA, LOS UNÍA,
PROYECTABA Y PONÍA EL “POP”
AL TIEMPO QUE DIRIGÍA.
EN CAMBIO DE MATERIAL
HACÍA EL BRAKE DEL OTRO DÍA
Y SI ALGO QUEDABA MAL
LO ANOTABA EN UNA GUÍA.
ME LEVANTABA A LAS SEIS
POR LA FAMOSA CHECADA
ES POR ESO QUE ME VES
TODO DADO A LA…
PEDRO: -¡SILENCIO! ESTÁS EN EL CIELO
NO QUIERO OÍR PALABROTAS.
DIREC.: -TODOS HABLAMOS IGUAL
A POCO HASTA AHORA LO NOTAS.
PEDRO: -RECIBIRÍAS UN SUELDAZO
SUPONGO QUE TE PAGABAN.
DIREC.: -BUENO, SIEMPRE CON RETRASO
CADA AÑO SI REGALABAN.
PEDRO: -NO VOY A DECIR EL NOMBRE
PORQUE QUEMO A COLMENERO
PERO HA SUGERIDO ESE HOMBRE
QUE LES ATEN UN PLUMERO.
ANDA… VUELVE A TRABAJAR.
DIREC.: -¿ME VAS A LLENAR DE OPROBIO?
PEDRO: -LA CHAMBA TE VA AUMENTAR
YA SE MURIÓ DON CENOBIO.*

—— (MAGDALENA RUVALCABA, noviembre de 1979)

* (Don Cenobio era el encargado del aseo en SISSA).

 

Nos veremos la próxima semana con más Historias del Doblaje

 

 





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