El peso de las ‘Fake News’

Ridículas Casualidades
Manuel Augusto

Compañeros de historia,
Tomando en cuenta lo implacable
Que debe ser la verdad,
Quisiera preguntar —me urge tanto—,
¿Qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?

Playa Girón — Silvio Rodríguez

La naturaleza de mentir


Desde el más sencillo camuflaje hasta la más entramada estrategia para cazar o robar comida, en la naturaleza vive la mentira como medio de supervivencia y poderío territorial.

NoticiasLa naturaleza humana, sin embargo, se maneja diferente. La mentira humana rebasa por mucho dichas leyes, por no mencionar las cívicas o las mínimas esenciales del respeto al derecho humano.

Sin ser algo nuevo pero sí de novedad por la relevancia que han tenido en el ámbito político y social a nivel mundial, las ahora llamadas fake news, engendro del humano con las peores y más viles intenciones, son tan temibles como imposibles de evitar o, siquiera, controlar.

Desinformación aunada con poca o coartada información, además de nulo apetito de información real y clara, resultan en el escenario perfecto para que las fake news proliferen, se viralicen y logren en el peor de los caos el cometido por el cual fueron creadas: distracción, confusión y manipulación.

Otrora como ahora, el proselitismo electoral se limitaba a los medios que existían al alcance de los partidos para difundir sus propuestas electorales, es decir, para posicionar la marca y los colores de los candidatos en cuestión. Entonces los medios oficiales eran los encargados de difundir, a través de radio, televisión y periódicos, las noticias parciales y sesgadas, o rumores sin fundamento claro. Pues, era difícil para el ciudadano promedio hacer llegar un rumor o una falsa noticia más allá de su primer círculo social o laboral. Lo que decía el medio oficial, Televisa, era la verdad absoluta y al alcance de la mayoría de la población.

Por eso no puedo tener cosas bonitas


Los tiempos cambiaron. Con el imparable auge del Internet y a su vez de las redes sociales, los nuevos medios informativos física y legalmente establecidos en la web, como los “periódicos” de Facebook, juegan un papel importante en la nueva manera de la difusión de la información. La transmisión de audio y video en tiempo real abrió nuevos canales de comunicación. La información, entonces, pasó a ser “más instantánea” y más directa hacia, y entre la población; quepa decir, más comunitaria: cualquier persona con un smartphone puede hacer las veces de reportero o camarógrafo improvisados para dar fiel testimonio de lo ocurrido, restándole audiencia a los periódicos y noticieros de siempre.

VerdadesDesastrosamente el toque humano, demasiado humano, se hace presente al hacer uso de estos nuevos medios de comunicación para el beneficio e intereses de algunos, difundiendo y viralizando información falsa, con propósitos desmerecedores y cobardes.

En cualquiera de las tantas plataformas para crear páginas web gratuitas y pseudo-anónimas, y en las redes sociales como Facebook, bastan unos veinte minutos y una dirección de correo electrónico válida para establecer un portal de noticias simulando ser una agencia real. Serán necesarios otros minutos para obtener unas cuantas fotos de Google, una redacción medianamente convincente, algún video mal editado, datos duros e impactantes, y gráficas o tablas de porcentajes sin sentido, y con todo ello armar una noticia falsa para presentarla como genuina. Con un poco de suerte y los contactos adecuados, dicha noticia empezará a circular. Otro tanto de suerte multiplicará por miles las veces que sea compartida y leída. Finalmente, con los recursos económicos necesarios, la falsa noticia se hará viral, millones de personas la leerán, creerán y compartirán, esto último en cuestión de minutos, para finalmente actuar consecuentemente. Dependiendo del alcance y el impacto social, la falsa noticia habrá logrado su cometido, obedeciendo intereses muy superiores a los de quienes la leyeron, creyeron y compartieron.

Cualquier intento de las redes sociales por parar las falsas noticias será irrelevante si no existe consciencia por parte del usuario; se podrán hacer grandes logros en el lado de la plataforma, pero al final siempre se encontrarán maneras de evadir tales restricciones para seguir publicándolas. Es entonces cuando el usuario debería de, por lo menos, verificar y comparar fuentes para tener algo de certeza de lo que se está leyendo.

 Elecciones 2018


El proceso electoral en marcha ha sido blanco constante de las fake news. Acciones desesperadas por el miedo (a causa de la ignorancia), auténticas estrategias de campaña o ese extraño y voraz gusto por el poder, echaron a andar estas sucias artimañas en las que la democracia es la más afectada, y por ende la población.

¿Cómo se puede ejercer el derecho al voto libre si el razonamiento o intención de voto está mal influenciado y sesgado de manera dolosa por las falsas noticias que, como mencioné anteriormente, obedecen a un orden superior de intereses y agendas?

Hay una fórmula totalmente eficaz y contundente para tratar de evitar que se dañen la democracia: conocimiento, análisis, astucia y consciencia, tanto para evitar desinformación como para razonar el voto.

Quepa mencionar, además, la importancia de analizar, astuta y conscientemente, para obtener el conocimiento real, el vasto contenido que circula sobre todo en las redes sociales: las tantas supuestas propuestas de los candidatos resumidas en una diapositiva/imagen que no informan claramente de lo que harán o no, de las amnistías y las fiscalías, de los moches y las mochadas de mano; las noticias de páginas “patito”; las miles publicaciones a título personal de quien lo publica en las redes sociales que se comparten como si fueran hechos verídicos.

La anterior y, claro, #Verificado2018 son grandes herramientas contra la ignorancia y la manipulación mediática.

Independientemente de los colores o posturas, no debemos dejar que la desinformación le gane a la información, que se traduce en votos razonados y a su vez en democracia.

 






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