José Lavat: Un homenaje a una voz icónica

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Apenas el pasado 15 de mayo, fanáticos, compañeros actores y el público en general, despertamos con una noticia triste. José Lavat, uno de los actores de doblaje más reconocidos de la actualidad, había fallecido sorpresivamente en su domicilio en la capital mexicana.  Esta columna va dedicada como un homenaje póstumo a una voz extraordinaria que sonorizó a cientos de personajes y realizó memorables trabajos en locución y narración en películas, documentales, series televisivas, etc. Un homenaje al más joven de los hermanos Lavat dedicados al espectáculo.

Su nombre fue José Francisco Lavat Pacheco. La Ciudad de México fue su cuna, un día 28 de septiembre de 1948. Hermano por parte de su padre de otros dos talentosos y reconocidos histriones, Jorge Lavat y Queta Lavat. Desde su juventud, mientras cursaba el bachillerato fue cautivado por el teatro debido a su perfecta dicción, porte elegante, altura muy por encima del promedio y carisma inmediato.  Su hermano Jorge Lavat, en aquellos años sesenta, ya era un reconocido actor de cine, teatro, televisión, y por supuesto, doblaje. Fue él quien invitó al joven Pepe, como siempre se le llamó con cariño, a incursionar en el entonces misterioso mundo del doblaje de voz, como un integrante más de los llamados heroicos mineros del arte. La empresa Cinematográfica Interamericana del judío Carlos David Ortigosa es donde Pepe, devorado por los nervios y la expectativa, realizó su primera sonorización sincrónica en la serie Perdidos en el Espacio (1966). Allí, fue penosamente derrotado por su ansiedad y rechazado, siendo encomiado por el licenciado Ortigosa para que estudiase arte dramático después de la desastrosa audición.

Imagen de @ToeiAnimation

Pepe hizo caso de las palabras del empresario y estuvo tres años en una academia de teatro. En el año 1967, vuelve a ser invitado por su hermano Jorge al doblaje de voz, y esta vez consigue quedarse con un papel en la serie Área 12 (1967) con el personaje de Kent McCord. Este sería por fin, el inicio de una larga y fructífera carrera en la actuación sincrónica.  Poco después, obtendría su primer estelar en la serie Las Aventuras de Bronson (1969). Fue también director, traductor y adaptador dentro del doblaje de voz, y trabajó en empresas, además de CINSA, como CLADSA, Sonomex, SISSA, Estudios Sonoros Mexicanos, entre muchas otras. Entre los personajes y actores a los que prestó su voz, destaca su trabajo como Harrison Ford en la saga completa de Indiana Jones (1981-2008), doblando al actor norteamericano en las cuatro cintas, con excepción de la primera, que fue redoblada tiempo después. También en El fugitivo (1993) y Avión presidencial (1997) contaron con José dándole voz a Ford. Robert de Niro sería otro de los actores sonorizados por Lavat desde los años noventa, en cintas como Buenos muchachos (1990), Los hijos de la calle (1996), Jackie Brown (1997), La familia de mi novia (2000), entre muchas otras.  Doblaría también a Michael Caine en diecisiete ocasiones desde 1981, en cintas como Jekyll y Hyde (1990), Dos Pícaros Sinvergüenzas (1988), Terreno Salvaje (1994), Expreso a Beijing (1995), etc.  Al Pacino en Serpico (1973), en El Padrino III (1990), Frankie y Johnny (1991), etc.  Ian McKellen en las trilogías de El señor de los Anillos (2001-2003) y El Hobbit (2012-2014), además de X-Men 2 (2003), X-Men 3 (2006), Wolverine (2013), y Días del Futuro Pasado (2014). Anthony Hopkins en El león en Invierno (1968), Titus (1999), Hannibal (2001) y El Rito (2011), entre otras.  Michael Douglas en Atracción Fatal (1987), Acoso sexual (1994) y El juego (1997). Jean Claude Van Damme en Doble Impacto (1991), Ganar o morir (1993), Street Fighter (1994), Jean Reno en Los Locos visitantes (1998), Los ríos de color púrpura (2000), Un policía francés en Japón (2001). Liam Neeson en la saga de las Crónicas de Narnia (2005-2010) y la Lista de Schindler (1993), Christopher Lee en Star Wars Episodio II y III (2002, 2005) entre muchos otros.  En los años noventa se volvió popular entre los fans del ánime japonés al interpretar al villano Lucifer en Los Caballeros del Zodiaco contra Lucifer (1989) además de ser él célebre narrador de la franquicia Dragon Ball por la mayoría de las series hasta 2018.

Como locutor institucional adquirió gran fama y prestigio por su voz aterciopelada y profunda, trabajando a partir de los años ochenta hasta su muerte para empresas como Ford, KFC, Cinemax, Genomma Lab, Televisa, BBVA, Chevrolet, Nissan; para canales de tv siendo voz institucional de TNT, Movie City, UCV Televisión; para dependencias del gobierno mexicano como El Banco de México, Pemex, Escuela Militar de Cadetes José Cordoba, ISSSTE, entre otros.  Como voz oficial de estaciones radiales, trabajó para Stereorey de 1998 a 2002, para Grupo Imagen desde 2003 hasta su fallecimiento, para IQ 93.9 de Costa Rica desde 2007 hasta 2018, y varias más. En cine y tv tuvo incursiones breves desde el inicio de su carrera hasta aproximadamente los años 2000, participando en producciones como El aviso inoportuno (1969), Canasta de cuentos mexicanos (1972), Los Miserables (1974), Antonieta (1982), Papá Soltero (1986), Rosa Salvaje (1987). Tuvo la oportunidad de participar en Hollywood en la cinta Medicine Man (1992) al lado de Sean Connery. Fue también llamado por la prestigiosa Deutsche Welle para ser el conductor a cuadro de El siglo de los Cirujanos.

También participó en la industria del doblaje en español en la ciudad de Los Ángeles, California, dando su voz a Christopher Reeve en el doblaje angelino de Superman (1978) y Superman III (1984).

En su vida personal fue un hombre sobrio, elegante, simpático, aficionado a las motos y siempre al pendiente de sus amigos y familia. Contrajo matrimonio varias veces, dos con actrices de doblaje, la primera fue Cristina Camargo y su viuda, Gisela Casillas. Su vida llegaría al fin, cuando, después de varios años en que su salud comenzaría un declive notorio, el 15 de mayo de 2018 un coágulo de sangre le provocó la enfermedad renal que le arrebataría la vida.

Por su voz profunda, apacible, conciliadora y pausada, los seguidores del doblaje de voz le otorgaron el apodo honorífico de “La voz de Dios”. Sin afirmar ni profundizar en temas religiosos, está claro que, por fin, al emigrar a ser uno con el universo, al convertirse en polvo de estrellas, el señor Lavat terminó de cimentar su figura y leyenda para generaciones venideras. Su legado permanece, su voz resuena en las salas de doblaje y en las mentes de todos aquellos que lo recuerden.

Descanse en paz.

Nos vemos la próxima semana con más Historias del Doblaje

 


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