Carlos Magaña: el rugido del león

Adrián Gundislav – Historias del Doblaje
En Busca del Doblaje

Quizás uno de los actores más famosos y reconocidos de los últimos treinta años, Carlos Magaña, sonorizó con su voz a incontables personajes en el doblaje de voz. Dotado de una gran voz áspera y resonante, se convirtió en un referente también para varias generaciones de actores que estuvieron bajo su batuta en el atril. Otro de los genios y hombres multipotenciales que trabajaron en la actuación sincrónica. Hoy, la historia fascinante de Carlos Magaña.

Foto: Wikipedia

Carlos Magaña Guisa nació el 26 de enero de 1946 en la ciudad de Morelia, Michoacán, en el seno de una familia pudiente y artística de ascendencia francesa. Su padre fue un rico fabricante y empresario textil, que exportaba sus productos al extranjero.  El resto de su familia estaba integrada por artistas, músicos, deportistas y toda clase de personas dedicadas a una forma poco convencional de ganarse la vida. De niño, Carlos se apasionó por los medios audiovisuales, siendo el teatro y el cine los que más atrajeron su atención. Fue un gran aficionado del cine europeo. Intentó entrar al seminario para ordenarse como sacerdote, pero esto solo reafirmó su ateísmo. En su estancia en la institución religiosa, aprendió chino, italiano, latín y portugués.  Poco después, la desgracia golpearía sorpresivamente, su familia perdió todas sus riquezas debido a un trato fallido de su padre en el negocio textil. El padre de Magaña, desesperanzado, se entregó al vicio del alcoholismo, olvidándose de recuperar sus negocios o reiniciar uno nuevo. Fallecería poco después a bordo de un camión, mientras dormía. Carlos, para aquel entonces, se había casado y tenía dos hijos, y tuvo que cargar con la responsabilidad de sostener no solo a sus hijos sino a sus hermanos. Aprovechando que había rescatado unas viejas cámaras fotográficas de su padre, comenzó a trabajar de fotógrafo en bodas, aplicando sus conocimientos de composición y encuadre aprendidos del cine europeo.  El negocio de la fotografía probó felizmente ser una fuente de ingresos que sacó adelante a la familia Magaña. Poco después, le fue ofrecida por un tío suyo, dedicado al boxeo, una plaza como futbolista en el Atlético Morelia. Llegó a entrenar con los futbolistas como guardameta, quienes, sorprendidos por su habilidad natural como portero, lo apodaron “La Araña Negra”.  Debutó profesionalmente en algunos partidos de la primera división del futbol mexicano, sin embargo, una lesión hizo que se retirara temporalmente. Más tarde, se integraría a las filas de la empresa de llantas Euzkadi, donde lograría el puesto de gerente.  No obstante, la insatisfacción seguía creciendo en el corazón de Carlos. Él deseaba ser actor. Ya había realizado teatro aficionado mientras trabajaba como fotógrafo, y decidió incursionar en una compañía teatral de Morelia. Allí, quedó clara su calidad y talento natural. Pese a no haber estudiado arte dramático, su voz, presencia, dicción y lenguaje corporal lo convirtieron en una promesa tardía, pero valiosa.  Cierto día, cuando una compañía teatral de la capital mexicana visitaba la metrópoli michoacana, el talento de Magaña los cautivó y le ofrecieron viajar a la ciudad de México para trabajar en una obra de mayor renombre. Magaña aceptó y marchó a la capital mexicana sin equipaje ni mucho dinero.  Al llegar, desgraciadamente no fue aceptado por el resto de actores y la directora de la compañía, quienes lo hicieron esperar durante los ensayos en las butacas del escenario, amenazados y desconfiados por que un actor desconocido llegase a arrebatarles la atención del público. Finalmente, el día que la obra hizo su debut, el histrión principal quedó afónico y Carlos tuvo que sustituirlo. Este sería el brillante comienzo de una carrera en las artes histriónicas, que lo llevarían más tarde a la locución y a la radio, actuando en radionovelas y radioteatros. Con su familia ya establecida en el Distrito Federal, Carlos tuvo cuatro hijos: Juan Carlos, Adriana, (estos dos nacidos en Morelia) Israel y Oliver; los dos últimos debutaron como actores desde muy temprana edad y aún se encuentran activos en el doblaje de voz. Experimentando en su propia casa, se convertiría en un pionero del audiolibro en América Latina, realizando grabaciones con dinero propio, contratando actores, adquiriendo bancos de sonido y música de clásicos de la literatura y de la Biblia, proyecto que pudo comercializarse años después de su muerte gracias a los esfuerzos de su hijo Oliver. Por las mismas épocas, su reputación comenzaría a crecer, llegando a ser director de teatro, radio y tv, además de efectuar pequeñas participaciones en cine y tv en cintas como Derrumbe (1986), con Eduardo Palomo,  y series como El extraño retorno de Diana Salazar (1988), al lado de Lucía Méndez, y como director de escena en algunos capítulos de Guadalupe (1993), donde fue expulsado debido a su carácter experimental, exigente y meticuloso.  En el teatro, su más grande pasión, participó en obras como El avaro, Hamlet Don Juan Tenorio, Bandera Negra, Navaja caliente, El sueño de la razón, Cabaret, Marcelino Pan y Vino, entre muchas otras.

El doblaje tocaría sus puertas en los años setenta, donde debutaría en la empresa SISSA-Oruga.  La voz áspera, pero grave, potente, autoritaria y resonante de Magaña le otorgaría un lugar inmediato entre los altos rangos del doblaje de voz. Las empresas CINSA y Sonomex serían también dos compañías en las que trabajaría por muchos años, actuando y dirigiendo doblaje, incluso después de la compra de Televisa de CINSA y Oruga.  Entre los personajes más  destacados interpretados por el robusto y enérgico moreliano, se encuentran Freddy Krueger en la cuarta y sexta entregas de la franquicia Pesadilla en la Calle del Infierno (1984), Man At Arms en He-Man y los Amos del Universo (1983), El maestro Splinter en la serie original de Las Tortugas Ninja (1987), Swackhammer en Space Jam (1996), Trevor Ochmoneck en ALF (1986), sustituyendo a su colega Narciso Busquets, fallecido en ese mismo 1988. Y quizás el más conocido y memorable de sus personajes, Mufasa, en el Rey León de Disney (1994). Como director de doblaje, fue similar a Busquets: enérgico, exigente, de temperamento fuerte y directo. Siempre buscando la excelencia de los actores a su cargo, se convertiría en un mentor para muchos actores y actrices de sobrada calidad que hoy en día aún laboran en el medio del doblaje mexicano.

La vida del señor Magaña llegó a su fin inesperadamente a finales del año 1998, a poco tiempo de haber grabado nuevamente a Mufasa en la segunda parte del Rey León. Una negligencia médica de lo que pudo haber sido una enfermedad tratable, le arrebató la vida en un hospital de la capital mexicana. Un día 14 de noviembre, el apasionado y feroz león rugía por última vez, marchando a las estrellas como Mufasa, junto a los antiguos reyes, no sin antes haber sembrado un legado, siendo recordado hasta hoy, casi veinte años después.

Nos vemos la próxima semana con más Historias del Doblaje

Fuentes
http://es.doblaje.wikia.com/wiki/Carlos_Magaña

Radio Espacio Freak.  Maxim Hernández Entrevista a Oliver Magaña, hijo del actor. Chile, 7 de septiembre de 2015. https://www.youtube.com/watch?v=eHxV0tjQzKI

 


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