MGM Nueva York: un antecedente seminal


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Uno de los proyectos más reconocidos por el gremio del doblaje en México y América Latina, como una de las piedras angulares del doblaje de voz en habla hispana, es el que realizó la Metro Goldwyn Mayer en la ciudad de Nueva York, a mediados de los años cuarenta, una ambiciosa empresa que contó con el talento de actores de toda Latinoamérica y algunos nativos de España. Esta semana, en nuestra columna, la odisea del famoso grupo de actores y actrices que es considerado por muchos, un precedente sin igual para el doblaje.

 

En septiembre de 1944, en plena guerra mundial, condicionados por la propaganda militar y la prohibición de las cintas europeas, además de la cercanía y simpatías políticas compartidas entre México y Estados Unidos de América, las grandes casas de cine temían perder el mercado, no solo mexicano, sino también latinoamericano. Acontecimiento que hizo que la productora Metro Goldwyn Mayer decidiera realizar un estudio de mercado en las naciones hispanoamericanas con el fin de indagar, cuál era el país cuyo castellano era el más aceptado, entendido y reconocido entre los países.  La encuesta arrojó como resultado que era, precisamente nuestro país, México, el que tenía el español más popular desde el río Bravo hasta la Patagonia.

El sistema de doblaje de traducción, pues, no le era ajeno a nuestro país ni al resto de naciones hispanoparlantes, Broadway (1929) fue la primera filmación doblada al castellano y exhibida en el país del águila y la serpiente en el año de 1929. Del mismo modo, años después, las productoras habían intentado realizar versiones multilenguaje de sus cintas, haciendo que los actores aprendiesen distintos idiomas, entre ellos el español, para realizar las versiones correspondientes a cada mercado o región. Esta última idea probó ser ineficiente y costosa comparada con el doblaje de voz, que fue retomado poco después.

A finales de aquel 1944, los casting para el ambicioso proyecto fueron coordinados por el productor y director español, Luis de Llano Palmer, en la agencia de publicidad Grand Advertising y en el Hotel Guardiola. Allí, los actores y actrices eran probados interpretando textos en español y en inglés para probar sus conocimientos en el idioma del país vecino del norte. Al final de la audición, eran consignados sus datos y fotografía para el proceso de selección.

No todos fueron escogidos al mismo tiempo ni de forma inmediata.  En promedio, los que había pasado la prueba recibían un telegrama un mes después de su audición. En el mensaje se les exhortaba a preparar su pasaporte y documentos migratorios al presentarse en la embajada estadounidense. Al llegar al recinto diplomático, los actores y actrices recibían la visa de trabajo, las instrucciones y los boletos de tren.

El transporte salía desde la capital hasta la ciudad de Laredo. Posteriormente, tras varios días llegaban a la ciudad de Nueva York, donde eran recibidos por los representantes de la MGM, y eran instalados en hoteles como el Astoria y el Wellignton. También eran inscritos en una escuela de inglés, para dominar o perfeccionar sus conocimientos en el idioma anglosajón, curso que pocos actores terminaron.

Entre los talentosos histriones seleccionados por la MGM para realizar traducción sincrónica sonora, estuvieron personajes tan destacados como Dagoberto de Cervantes, Alberto Gavira, Ciro Calderón, la cubana Estrellita Díaz, el célebre Salvador Carrasco (conocido por su famosísima radionovela El Monje Loco, en la XEW) la entonces niña Martha Ofelia Galindo (hoy famosa por sus apariciones en la tv mexicana), las hermanas Rosario y Dolores Muñoz Ledo (esta última, la segunda superviviente del grupo en la actualidad, que en el mes de abril de este año, cumplirá cien de edad) Guillermo Portillo Acosta, cantante y declamador,  Carlos David Ortigosa, Teresita Escobar y su madre, Cuca Escobar. Los veteranos de cine Armando Velasco, Salvador Quiroz, Miguel Montemayor, Rodolfo Navarrete, Blanca Estela Pavón (la famosa Chorreada, de Nosotros los pobres) José Ángel Espinosa (el recientemente fallecido Ferrusquilla), Ernesto Finance y Manolo Fábregas las españolas Carmen Rodríguez  y Amparo Villegas. Otros actores fueron Pedro de Aguillón García (padre del actor del mismo nombre, activo en la actualidad en el doblaje mexicano) Roberto Espriú, los locutores Pablo Ruelas Núñez Roberto Ayala y Edmundo García, María Luisa Hernández, Pedro Cardoso, Consuelo Orozco, entre otros.

La primera cinta doblada por los histriones al español, fue el drama Gaslight o La Luz que Agoniza (1944) como se le conoció en México, donde Blanca Estela Pavón le prestó su voz a la célebre Ingrid Bergman. Guillermo Portillo Acosta hizo lo propio con su voz aterciopelada sonorizando a Charles Boyer, y Víctor Alcocer, apodado el Baquetón, dio su trabajo vocal a Joseph Cotten. La cinta fue estrenada en nuestro país el 25 de diciembre de 1944, donde fue un éxito total, siendo exhibida durante ocho semanas en cartelera. Otras cintas de gran relevancia, dobladas como parte del proyecto de la MGM, fueron Las llaves del Reino (1944), con Carlos David Ortigosa prestando su voz al castellano para Gregory Peck, Leven Anclas (1945), donde Pedro de Aguillón fue el encargado de sonorizar a Frank Sinatra y Roberto Espriú a Gene Kelly. Carlso Montalbán, hermano del famoso Ricardo Montalbán, fue el encargado de enseñar a los actores la técnica del doblaje de voz.

Fue también en los doblajes de la MGM donde se utilizó el sistema de loops, que consistía en aprender una serie de frases marcadas en el libreto, dadas por una escena de película, mismas que debían de ser memorizadas por los histriones y actuadas de memoria frente a la pantalla, donde se repetía varias veces la escena o fragmento de ésta. La dirección de doblaje y la interpretación artística era sumamente rigurosa y demandante, por lo que, se solía invertir el mismo tiempo que se había efectuado en la filmación de la cinta en el doblaje de ésta.

No es de sorprenderse que, tanto los sindicatos del gremio cinematográfico como el gobierno mexicano, durante y al terminar el proyecto, intentaron frenarlo debido a lo que percibían como una competencia desleal y ventajosa de los norteamericanos contra el cine mexicano, además de una supuesta estrategia de colonialismo mental que atentaba contra los valores del nacionalismo revolucionario que promovía el partido político en el poder, el Partido Revolucionario Institucional (PRI).  A pesar de esta oposición en nuestro país, el proyecto marchó a flote durante tres años, período en que los actores viajaban desde la capital mexicana hasta la urbe de hierro por temporadas en las que iniciaba y concluía algún proyecto donde eran requeridos para participar. Finalmente, en 1947, con el conflicto mundial terminado desde dos años atrás, el contrato expiró, y el gobierno mexicano no permitió el doblaje de producciones norteamericanas hasta varios años más tarde.

Aunque muchos de los actores y actrices se encontraron sin empleo y con un futuro incierto a su regreso a la urbe mexicana, algunos de ellos se convertirían en destacados productores de cine, o bien, en importantes actores, directores y empresarios del doblaje de voz en México. Sacando el mayor provecho posible de su aprendizaje y entrenamiento en la Urbe de Hierro, perfeccionarían la técnica y el modo de hacer doblaje de traducción en nuestro país, lo que, por fin, con la llegada de la televisión y las producciones para televisión extranjeras a nuestro país, dotaría del famoso prestigio que México tuvo durante décadas en la industria del doblaje de voz.

Nos veremos la próxima semana, sin falta, con más Historias del Doblaje.

Fuentes

El doblaje de Voz, Salvador Nájar, 2007. pp. 230-237






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