Grabaciones y Doblajes S.A.: El otro legado de Edmundo Santos.


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

En la actualidad, es poco conocido el hecho, tanto para fanáticos como empleados del gremio del doblaje, que el señor Edmundo Santos fue el fundador de su propia empresa en los años sesenta. Empresa que, hasta el día de hoy se mantiene activa y que, tras el cierre de R. K. Tompkins y Asociados, fue la empresa encargada de doblar y sonorizar la mayoría de los trabajos de la empresa Disney desde inicios de los años sesenta hasta finales de los años ochenta. En esta ocasión, examinaremos la saga de la empresa Grabaciones y Doblajes, S.A., conocida coloquialmente como Estrellita.

Apenas cuatro años después de la muerte de la brillante actriz Estrellita Díaz, la situación de Edmundo Santos había cambiado en la empresa que lideraba en asociación con el norteamericano Richard Tompkins. Una fuerte diferencia de opinión los hizo separar sus caminos, y el señor Santos se había refugiado temporalmente en los estudios SISSA, de la familia Candiani para realizar los proyectos que le encomendaba la factoría Disney, mientras obtenía un nuevo local para un ambicioso proyecto, donde ahora Santos tendría el control total sin asociados de por medio. La sede escogida para la nueva empresa de doblaje fueron unos antiguos estudios de cine al sur de la ciudad de México, en el cruce entre Avenida Universidad y Avenida Coyoacán, conocidos hasta ese entonces como estudios Azteca. En aquel estudio se habían intentado realizar experimentos de filmación en tricromía, que no resultaron exitosos, dando lugar a que se suspendieran las filmaciones en 1958.

 

El estudio continuó como laboratorio cinematográfico, hasta que, en 1962, Edmundo Santos adquiere los estudios y monta una pequeña sala de grabación, donde continuaría realizando sus actividades como empresario, actor, director, traductor y adaptador para la empresa Disney, naturalmente, acompañado por su equipo de trabajo, que contenía a gigantes de la actuación como Luis Manuel Pelayo, Roberto Espriú y su esposa Maruja Sen, Alberto GaviraRubens Medel, José Ángel Espinosa “Ferrusquilla”, Diana Santos, Dagoberto de Cervantes, Salvador Nájar,   Edith Byrd, Carlos Petrel, Teresita Escobar, Magdalena Ruvalcaba y su marido Raúl Leonel de Cervantes, las hermanas Rosario y Dolores Muñoz Ledo, y los cuñados del señor Santos: José Manuel Rosano y Francisco Colmenero, que ahora eran directores de diálogos en la empresa SISSA, por recomendación del señor Santos a los empresarios Candiani.  La modesta sala de grabación y, más tarde, la empresa entera, serían conocidas como Estrellita Díaz, en honor a la genial cubana que había sido cercana colaboradora, amiga y mano derecha de don Edmundo Santos desde 1954 hasta su temprana muerte en 1959. Una vez en esta nueva compañía, Edmundo Santos continuaría con su increíble y titánica labor como representante y mano derecha de la empresa Disney en América Latina.

La primera cinta de la factoría Disney doblada en los nuevos estudios fue el clásico animado La Noche de las Narices Frías (1961) con Luis Manuel Pelayo y Beatriz Aguirre en las voces de Pongo y Perdita, respectivamente. A ella le seguirían redoblajes de cintas como Blancanieves y los Siete Enanos (1938), cuya versión de 1964, con la primera actriz Amparo Garrido en el papel estelar de diálogos y Lupita Pérez Arias en la voz cantada, sería la más conocida, aclamada y recordada por el público latinoamericano, Dumbo, con Luis Bayardo en el papel del ratón Timoteo, y Bambi (1942). En el caso de Blanca Nieves, el primer doblaje había sido realizado en Los Ángeles, mientras que Dumbo y Bambi, en Argentina. A la fecha se desconocen las causas exactas de estos redoblajes, sin embargo, al final, terminarían por convertirse en las sonorizaciones más reconocidas de los tres largometrajes. La gran mayoría, pues, de los proyectos cinematográficos de Disney, con excepción de El Libro de la Selva (1965) serían doblados en la empresa del señor Santos, hasta el año de 1986. Entre otras cintas de gran renombre dobladas en la empresa del señor Santos destacaron La espada en la piedra (1960) con Alberto Gavira como el Mago Merlín y Salvador Nájar como Grillo, Los Aristogatos (1970) con el genial Tin-tan y Teresita Escobar en los personajes estelares de Thomas O’Mailey y la gatita Duquesa, Robin Hood (1973), con Rafael del Río en la voz del legendario ladrón inglés. También se doblarían algunos proyectos menores como La Telaraña de Charlotte (1973) y Tin Tin en el Lago de los Tiburones (1972)

Desgraciadamente, en 1966 la repentina muerte de Walt Disney, con quien Santos tuvo la fortuna de tener, más que una relación empresarial, también una amistad, enfrió gradualmente las relaciones entre los ejecutivos de la casa del Ratón Mickey y el coahuilense, quienes dejaron de tener ese trato cordial, amistoso y cálido con Edmundo para tornarse exigentes, fríos y demandantes. Finalmente, en 1977 Edmundo Santos dirigiría su última película para Disney, Bernando y Bianca (1977), y pocas semanas más tarde sería ingresado a un hospital en la ciudad de México donde tristemente, fallecería de un infarto. Las labores de la empresa Grabaciones y Doblajes quedarían, a partir de la muerte de Santos, a cargo de los hermanos Jorge y Francisco Colmenero, ambos cuñados del señor Santos.

No se puede calcular el impacto que, además de actor, director, bailarín y, sobre todo, soñador e idealista, dejó el señor Santos tras su fallecimiento. La empresa que fundó en 1962, a la fecha continúa en activo, y a pesar de que, con el paso de los años, el legado del señor Santos parecía palidecer y avocarse al olvido, hoy, gracias a los nuevos paradigmas en la comunicación digital, en esta era de la información, vuelve a resurgir con fuerza inusitada para narrar la historia, de cómo en aquel lejana 1962, el señor Santos honraría la memoria de su compañera y amiga, y de paso, continuaría estableciendo una herencia para aquellos que lo sucedieron.

Nos veremos la siguiente semana con más… Historias del Doblaje.

Fuentes

 





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