De ESM a Sonomex: Los Rodríguez y Julio Macías (2a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

A finales de los años setenta, los Rodríguez y Macías se embarcarían en un ambicioso proyecto que, entre otros sucesos, sería uno de los detonantes que cambiarían para siempre, la industria del doblaje de voz, no solo en nuestro país, sino en el resto de Latinoamérica. Como siempre hacemos, hablaremos de los más importantes proyectos de cine y tv realizados en la empresa del azteca hablante, así como de sus más destacados elementos actorales y directores de diálogos. He aquí al final de la saga Rodríguez-Macías.

Si te perdiste la primera parte:

La primera etapa de la empresa Sonomex, ya asociados con el señor Julio Macías, comenzaría en el año de 1968, y duraría aproximadamente diez años, cuando los Rodríguez y Macías rompieron su asociación.  En los primeros años de la empresa, esta contó con el talento de grandes histriones como Salvado Nájar,  Maynardo Zavala,  Alberto Gavira, Rocío y Silvia Garcel, Alma Nuri,  Víctor Guajardo, Maru Guzmán, Rodolfo Vargas, Víctor Mares, José Lavat, Héctor Andremar, Juan José Hurtado,  Narciso Busquets,  Andrea Coto, Blas García, Agustín López Zavala, Amparo Garrido, Roberto Alexander, Liza Willert,  Rubens Medel, Dulcina Carballo, Jorge Lapuente, Antonio Raxel, Carmen Salas, Omar Jasso, Velia Vegar, entre otros.

Drácula: Príncipe de las Tinieblas (Imagen: Wikimedia)

Destacan, entre las series y películas de esta primera época Los Pájaros (1963); Psicosis (1960); Gigante (1956); Drácula: Príncipe de las Tinieblas (1966); ¿Adivina quién viene a cenar? (1967); Cabaret (1972), El Espectro de la Momia (1944), La Casa de Drácula (1945), La Momia (1932), Una condesa de Hong Kong (1967). También estuvieron clásicos televisivos como El hombre nuclear (1974), con la soberbia actuación y voz de Armando Coria Sr.; La mujer biónica (1976), con Alma Nuri; Barnaby Jones (1973-1980) con la voz áspera del talentoso Alberto Gavira; La sombra blanca (1978) con Salvador Nájar en el estelar. Maynardo Zavala prestó su voz al hoy tristemente desprestigiado Bill Cosby en El Show de Bill Cosby (1965) y El Nuevo Show de Bill Cosby (1969); El crucero del amor (1977), con Rubens Medel sonorizando al capitán Merrill. En la compañía también se actuaron sincrónicamente al español series de anime clásicas como Remi (1977), con la voz de soprano de Rocío Garcel, La isla del Tesoro (1978) La Princesa Caballero (1967) y Grand Prix (1977).  No se pueden dejar de mencionar a aquellas personas que hicieron posible el trabajo de esmerada y meticulosa calidad de los intérpretes: los directores de doblaje. Entre más importantes de la empresa Sonomex estuvieron Salvador Nájar, Maynardo Zavala, Carlos Magaña, Alma Nuri, José Lavat, Andrea Coto, Narciso Busquets, Víctor Guajardo, las hermanas Silvia y Rocío Garcel, el mismo Julio Macías, Víctor Mares Sr. y Eduardo Tejedo.

Es a mediados de los años setenta que, aconsejados por uno de los representantes de las productoras norteamericanas con los que tenían relación comercial, deciden emprender la aventura de crear una sucursal de la empresa Sonomex en la ciudad de Los Ángeles, California.  El nuevo y valiente proyecto cubriría no sólo el contrato de un grupo de actores y actrices mexicanos que se trasladarían a vivir con todos los gastos de alimento, vivienda y sueldo pagados a la urbe norteamericana, sino también el contrato de actores y técnicos de origen hispano residentes en la ciudad californiana, como una forma de fomentar el empleo en la comunidad mexicana de la región.  Salvador Nájar fue escogido como director general de la nueva sucursal y capitán del proyecto, que en enero de 1977 salió con rumbo a la ciudad de Los Ángeles, donde ya laboraba personal técnico y ejecutivo encargado de afinar los últimos detalles del ambicioso proyecto. El grupo de actores que llegó a inicios de aquel 1977 a la ciudad angelina estuvo compuesto por Salvador Nájar, Antonio Raxel, Julio Macías, Irma Jasso, Gloria González, Carlos Petrel, Ernesto Casillas y María Santander.  Inicialmente, el proyecto de doblaje de Sonomex Los Ángeles comenzó de forma vacilante y tímida, debido al poco presupuesto y falta de personal en la naciente compañía, y fue hasta febrero de 1977 que se dobló la primera película, que tenía por nombre Los Heroicos Combatientes.

Más tarde siguieron cintas como Fuego del infierno, El hombre o el arma, El sol siempre brilla en Kentucky (1953), El mar eterno (Sea, 1955), Gitanos en el valle, Draftwood, y El perro milagroso. La dirección de doblaje de la mayoría de los proyectos estuvo a cargo de Salvador Nájar, Julio Macías y Carlos Petrel.

Con el paso de los meses, se unirían también actores de otras latitudes de América Latina, como el colombiano Jaime John Gil, el chileno Nono Arsu, la peruana Bertha Shute, el nicaragüense Alejandro Abdalah, y mexicanos como Consuelo Herrera, León Barroso, David Estuardo, Rodolfo Vargas, Jaime Vega y Rubén Arvizu.

Estudio de Doblaje (via Wikimedia)

En 1978, ocurrió una fuerte disputa entre Julio Macías y los Rodríguez, lo que haría que el señor Macías se quedase con el nombre y razón social de Sonomex y se retirara de la sucursal angelina. Así, en aquel fatídico año, la empresa quedó a flote, en la más grande incertidumbre, pero, gracias a los sacrificados esfuerzos de los actores, técnicos y empleados, la empresa pudo sostenerse casi de milagro por los años venideros.

En medio de aquella turbulencia, llegaría a la empresa angelina el proyecto que quizás terminaría por darle prevalencia y prestigio hasta nuestros días: la saga de Star Wars (llamada en aquel entonces La Guerra de Las Galaxias). La primera cinta (Una nueva esperanza, 1977) protagonizada y dirigida por Salvador Nájar en la voz de Mark Hammill, se convirtió en un éxito inmediato tanto en la audiencia latinoamericana, sino entre las productoras que alabaron y reconocieron el trabajo excepcional logrado por los sacrificados actores latinoamericanos.

Desgraciadamente las disputas entre los propietarios de la empresa, los actores y el personal administrativo de la empresa, hicieron que el señor Nájar renunciase a su puesto ejecutivo y volviese a México, repitiendo su papel como Luke sólo en la cinta posterior, (El imperio contraataca, 1980) no volviendo a trabajar a la metrópoli estadounidense.

La empresa de los Rodríguez, ahora como ESM- Los Ángeles, continuaría sacando fuerzas de flaqueza por los años siguientes sufriendo, entre otras cosas, de presupuestos raquíticos, de falta de personal administrativo, técnico y actoral, como de una política de competencia desleal impuesta por la empresa Televisa para evitar la proliferación de las producciones angelinas en el mercado mexicano. La sucursal sobreviviría a duras penas hasta el año 2005, cuando capitularía definitivamente.

Paralelamente, en el año de 1982 cerraría la sucursal mexicana de Estudios Sonoros Mexicanos, y la familia Rodríguez fundaría una empresa conocida como Procineas S.C.L., o Sociedad Cooperativa de Producciones Cinematográficas y Adaptaciones Sonoras. Esta nueva firma volvería a tener una existencia llena de altibajos hasta el año 2015, cuando cerró para siempre sus puertas.

Por su parte en 1979, asociado con sus hijos, el señor Macías fundaría la empresa Roman Sound, que vendría a ser la primera piedra de lo que hoy se conoce como Grupo Macías, conglomerado de empresas que tiene sucursales en ciudades como Miami, Buenos Aires, Sao Paulo y por supuesto, nuestra capital mexicana. La empresa Sonomex, ahora con Julio Macías en control total, continuaría a lo largo de los años ochenta, noventa y parte de los años dosmil, cerrando sus puertas definitivamente en el 2006.  La mayoría de los clientes y proyectos de doblaje pasarían a realizarse en las otras compañías que integraban al Grupo Macías Hoy, las compañías Art Sound, TOPAudio, Sebastians e IDF Producciones son las que integran en la ciudad de México el conglomerado de firmas que fue Sonomex. Julio Macías permanecería al frente de sus empresas hasta su muerte en 2012, en la ciudad de México.

De una forma u otra, hemos visto que la empresa Sonomex ha dejado un legado de calidad, compromiso y trabajo constante que ha durado hasta nuestros días. Desde la visión y sagacidad del señor Macías para los negocios, hasta la finura, meticulosidad y atención al detalle que tuvieron los hermanos Rodríguez para la producción sonora, no se puede escatimar este grupo de compañías marcaron un antes y un después en la forma en cómo se realiza el doblaje de voz no solo en México, sino en América Latina entera, siendo el proyecto de Los Ángeles, la primera piedra que dio origen a la expansión del doblaje por toda América Latina.

Nos veremos la siguiente semana, con más… Historias del Doblaje.

Fuentes

El doblaje de Voz, Salvador Nájar, 2007. pp. 436-468

 






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