De ESM a Sonomex: Los Rodríguez y Julio Macías (1a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Pocas personas conocen el hecho de que, los hermanos Enrique e Ismael Rodríguez, además de ser talentosos cineastas y de gran influencia para el cine de nuestro país, fueron también empresarios del doblaje de voz; primero con su propia compañía dedicada a sonorizar, producir y posproducir el audio de las cintas mexicanas, y más tarde al lado de Julio Macías, quien fue gerente de producción en la compañía CINSA, antes de ser empresario de doblaje. Hoy, la historia de una de las empresas más longevas en el doblaje de voz en México.

Los hermanos Rodríguez Ruelas, estuvieron envueltos en el celuloide de nuestro país desde sus inicios. Algunos como actores, otros como directores y otros como productores. Los Rodríguez Ruelas estaban conformados por José de Jesús , Roberto, Consuelo, Enrique, Ismael, Emma y Jorge. La incursión de los hermanos en los medios audiovisuales inicia durante la estancia de los cuatro hermanos mayores en la ciudad norteamericana de Los Ángeles, California, donde José y Roberto desarrollaron un dispositivo de grabación sincrónica de sonido filmado, el cual estaba en franca ventaja frente a los competidores debido a su fácil portabilidad y peso ligero. Este invento fue llamado Rodríguez Recording System, e hizo su debut en la primera película sonora del cine mexicano: Santa (1931). Pronto, este invento los hizo conocidos, respetados y solicitados en el medio cinematográfico mexicano y norteamericano. Las ganancias de los hermanos crecieron tanto, que en 1940 fundaron su propio estudio de cine, que fue llamado Rodríguez Hermanos.

Ya en 1960, el ingeniero Enrique Rodríguez Ruelas, un apasionado del sonido y la producción sonora, decide fundar su propia compañía de sonido para cine, en la que se realizarían labores de preproducción, producción y posproducción sonora, además de contar con un estudio de filmación. El inmueble donde se estableció la nueva compañía, que recibió por nombre Estudios Sonoros Mexicanos, estuvo ubicado en la Avenida División del Norte #2817, en la delegación Coyoacán, al sur de la capital mexicana.

La empresa siguió realizando sonorizaciones para cine hasta 1968, año en que aparecería el asociado y empresario que convertiría a los antiguos Estudios Sonoros Mexicanos (ESM) en una nueva y pronto reconocida compañía de doblaje de voz: Julio Macías.

Julio Macías Garza-Ayala, nació en la ciudad de Chihuahua el 13 de agosto de 1923. En su ciudad natal, debutó en un viejo teatro convertido en cine. Ese primer contacto con el mundo del celuloide sembró una semilla en el joven Julio, que más tarde, cuando su familia emigrase al Distrito Federal, acabaría de germinar. Después de un turbulento viaje de ocho días, el joven Julio llegó a la ciudad de México, donde trabajó en el hoy extinto cine Héroes. En 1942 vendría un giro de la fortuna para nuestro joven Macías, ya que su pareja sentimental en aquellos años, vino de visita a la ciudad de México. Al querer regresar a Chihuahua, la novia de Julio le sugirió suplirla en su trabajo como secretaria de un reconocido cineasta, guionista, actor y director: el señor Manuel Contreras Torres. Mientras trabajaba para Contreras Torres, Julio conoció a Enrique Gou, un empresario audaz y arriesgado. Decidieron asociarse y fundaron una compañía de cine, llamada Films de América, que trajo un sinnúmero de filmes argentinos a nuestro país.  Eventualmente el negocio no funcionó como Gou y Macías deseaban, aunque Julio siguió siendo su asociado en varios negocios y aventuras financieras que emprendió Enrique.

Es en 1949 que el señor Macías, ahora padre de un hijo del mismo nombre, trabajando para los estudios Azteca como contador de Raúl de Anda, obtuvo un pequeño papel en la cinta Comisario de Turno (1949). Quizás la pasión que sentía Macías por el cine desde su más temprana juventud, hizo que su intuición actoral aflorara en dicha escena, que fue recibida con un aplauso de parte de los otros actores y el personal de producción y filmación. A partir de ese momento, los productores de los Estudios Azteca comenzaron a darle pequeños papeles en cintas como La Hija del Ministro (1952) El Diablo a Caballo (1955), La Sombra Vengadora vs la Mano Negra (1956). Finalmente, buscando un ascenso en su empleo, a través de Luis Manrique logra ser gerente de producción, en la cinta Poker de Ases (1952) y más tarde en El Impostor (1956). En 1958, su amigo Carlos David Ortigosa se estaba embarcando junto con un empresario norteamericano, en una ambiciosa sociedad: Cinematográfica Interamericana (CINSA), e invitó a Julio a ser gerente de producción en la nueva empresa. Julio trabajó cerca de diez años en la empresa, donde adquirió un gran conocimiento y experiencia del doblaje de voz. Es en 1968, cuando decide emprender su propio proyecto, renunciar a CINSA y asociarse con los hermanos Rodríguez en su empresa de sonido, esta vez para crear una empresa de doblaje de voz que recibiría por nombre Sonomex Doblajes, S.A. de C.V.

Ya como empresario, Julio no abandonó sus actividades como actor y director, apareciendo ocasionalmente o dirigiendo los programas de tv, películas o series animadas que se sonorizaban en la empresa Sonomex, que, como logotipo, tuvo la figura de un indígena dibujado al estilo de los códices prehispánicos, emitiendo tres volutas del habla.

De nuevo, nuestra columna se queda corta para narrar las correrías de Julio Macías y los Rodriguez, y de cómo su influencia y legado ha perdurado hasta el día de hoy, Volveremos la próxima semana con más historias del Doblaje.

 

Fuentes

 


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