SISSA-Oruga: La historia de los Candiani continúa (2a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

Enrique Candiani contó con un importante aliado en sus labores empresariales que sería de vital importancia para el crecimiento de la compañía. Hablamos del recientemente fallecido José Giaccardi, quien fungió como gerente de producción en el estudio de doblaje de la calle Oruga.  Del mismo modo el ascenso de la empresa SISSA, se debió a una atronadora campaña de competencia de libre mercado iniciada por el titular Enrique Candiani. Hoy, el final de la historia de SISSA.

Todo se remonta al año de 1958 en que los presupuestos ofrecidos a las empresas de doblaje por parte de las productoras extranjeras comenzaron a declinar alarmantemente debido al surgimiento de más firmas dedicadas al doblaje de voz, que empezaban a reducir los precios con tal de obtener mayor material para producir. Esto motivó que, en 1960, se organizara una reunión entre los empresarios del doblaje de voz activos en la época, a la que asistieron personajes como Carlos David Ortigosa, Ken Smith, Adolfo De la Riva, Richard Tompkins, Edmundo Santos, David Grajerda y por supuesto, el joven Enrique Candiani; hubo un acuerdo, en el que decidieron establecer precios límite para cobrar en común por película o programa de televisión doblado al español. Nadie podría cobrar ni más ni menos honorarios por el trabajo de traducción sincrónica. Todos los empresarios estuvieron de acuerdo, menos el señor Candiani quien decidió emprender una campaña agresiva a espaldas del resto de sus competidores en México, ofreciendo cien dólares más barato el producir doblaje que cualquiera de los otros empresarios, a las productoras extranjeras, en su mayoría norteamericanas. Esta nueva estrategia probó ser increíblemente exitosa para Candiani, pero a la vez provocó que las empresas R. K. Tompkins, Rivatón de América y CLADSA se fueran a pique, perdiendo paulatinamente el favor de los clientes extranjeros a favor de los precios más asequibles que ofrecía la compañía de la calle Oruga.

Ya hemos mencionado las series que se sonorizaron en la empresa SISSA, sin embargo, nos ha quedado pendiente nombrar a los directores de diálogos que hicieron posibles las traducciones sincrónicas en la firma de la calle Oruga.  Entre ellos destacaron personajes tan importantes como Rogelio González Garza, un regiomontano locutor, productor y pionero de la radio en México, que estaría entre los primeros directores de diálogos en México, desde los tiempos en que los Candiani estaban asociados con Tony Carbajal y, más tarde, con Ken Smith en la empresa CLADSA. Fernando Álvarez, apodado el Maestrín, por su oficio de profesor en la escuela de actuación, Andrés Soler perteneciente a la ANDA; hijo de una actriz venezolana de nombre Sofía Álvarez y también padre de la actriz mexicana del mismo nombre, se caracterizaba por su enorme  bondad, paciencia y tolerancia para los actores y actrices a su cargo en la dirección de voces, además de su peculiar voz aguda y nasal. Enrique Zambrano, un veterano actor y director de la época dorada del cine mexicano, que falleció sorpresivamente debido a una negligencia médica. Roberto Schlosser, un cineasta rumano de origen judío que fungió como director, traductor y adaptador en la empresa Oruga hasta inicios de los años ochenta, cuando demandó a Enrique Candiani, rompiendo su asociación con la casa de doblaje. Víctor Urruchúa, otro director de cine veterano que también realizó doblaje de voz para la empresa del señor Adolfo de la Riva (Rivatón de América). Magdalena Ruvalcaba, que fue también directora en CINSA, Rosanelda Aguirre, una bella joven promesa que ascendió para convertirse no solo en directora de diálogos sino también en madre de la talentosa actriz, Rossy Aguirre. Francisco Colmenero, quien años después se convertiría en el director con más proyectos a su cargo en la historia del doblaje de voz en México, José Manuel Rosano, cuñado de Edmundo Santos, que fue promovido por él mismo, para laborar como director de doblaje junto a Colmenero durante la estancia del coahuilense y su equipo de trabajo en la empresa Oruga.  Y, finalmente, el español Fernando Meca, esposo de la actriz Pilar Sen, quien a pesar de su inexperiencia en el doblaje de voz, obtuvo un puesto como director gracias al siempre arriesgado y poco escrupuloso temperamento del señor Candiani.

Sería un error dejar de lado a quien fuese la mano derecha de Enrique Candiani y que en ocasiones era quien se convertía en el protector de algunos actores y directores poco favorecidos por el carácter difícil, explosivo, demandante y avasallador del señor Candiani.

José Giaccardi, fue hijo de un marinero italiano-español y de una ecuatoriana. Nacido en el canal de Panamá, en 1929 a bordo de un barco alemán. Vivió durante su infancia en varios países del continente americano como Ecuador, Chile, Colombia y Estados Unidos. Es en el país de las barras y estrellas donde tiene su primer contacto con la industria del cine, al descubrir su padre una nueva pasión en su vida como editor y productor de cortos cinematográficos. El joven José ayudaba ocasionalmente a su padre en las modestas producciones, como encargado de la claqueta. Repitió sus estudios de bachillerato en México, tras ser rechazado al tratar de entrar a la universidad con el grado similar de preparatoria obtenido en los Estados Unidos. Justo cuando iba a entrar a la universidad, fue llamado a combate por el ejército norteamericano, para servir en el conflicto de Corea, donde pasó dos años en servicio y logró obtener el grado de sargento. Fue herido en combate y regresó a EUA galardonado con las mayores condecoraciones al valor, al heroísmo y al mérito militar otorgadas por las fuerzas armadas norteamericanas. Al volver a México, efectuó sus estudios universitarios en el Mexico City College, egresando en el año de 1955. Contrajo matrimonio y obtuvo, casi de inmediato, a través de su padre, un trabajo como editor de cine en los Estudios CLASA. Allí es donde se relacionaría por primera vez con la familia Candiani. Los Candiani le tuvieron tanta confianza debido a su trato agradable, humano, bondadoso y paciente que lo nombraron gerente de producción en la empresa CLADSA y más tarde en SISSA, donde trabajó hasta el fin de ésta.

En 1983, Candiani convence a Carlos David Ortigosa de vender sus empresas al gigante Televisa, con el argumento de que Televisa quería prohibir los doblajes realizados por las firmas CINSA y Oruga. Candiani prometió su parte del trato en la que se especificaba que ninguno de los dos empresarios podría realizar actividades relacionadas al doblaje de voz en un periodo de cinco años posterior a la venta de las empresas, pero no la cumplió, conservando su puesto y sus privilegios como gerente de la empresa Oruga, una vez comprada por Televisa. Durante los siguientes seis años la empresa continuaría sus actividades sin mayor problema, hasta que en 1989 el consorcio propiedad de los Azcárraga fusionaría la antigua Oruga con la empresa que solía ser CINSA, ahora nombrada Telespeciales, S.A., para crear un nuevo gigante del doblaje de voz: Audiomaster. Paralelamente a la venta de Oruga, con el conocimiento y aprobación de Azcárraga Milmo, Candiani  fundaría una modesta empresa de doblaje, que recibió el nombre de Candiani Sevilla por la calle en la que estaba ubicada, al lado de las instalaciones de Televisa Sevilla. Dicha empresa quedaría finalmente en manos de Leticia Candiani, hija de Enrique. Eventualmente, el señor Candiani se retiraría del doblaje de voz y se iría a Lagos de Moreno, en Jalisco, donde aún vive en la actualidad.

Con sus claroscuros, no se puede negar la audacia y la tenacidad que ha caracterizado a la familia Candiani, quienes hasta el día de hoy, mantienen una posición privilegiada  y continúan siendo una referencia crucial en la industria del doblaje de voz en México. Nos veremos la próxima semana con más Historias del Doblaje.

 

Fuentes

El doblaje de Voz, Salvador Nájar, 2007. Págs.: 306, 334-336. 397.

 






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