Carlos David Ortigosa y CINSA: La fiesta del doblaje (3a Parte)


Adrián Gundislav – Historias del Doblaje

En Busca del Doblaje

No solo debido a las condiciones permisivas de trabajo, novedosas para la época, sino también a la enorme calidad histriónica de los actores y actrices que pasaron por el atril, sin dejar de lado también el ambiente de respeto, hermandad y compañerismo que se vivía entre todos los empleados y ejecutivos, hizo que la empresa CINSA alcanzara alturas jamás igualadas. En esta última entrega, toca una revisión a sus series, películas, actores y actrices más importantes, así como su final.

Si te perdiste la segunda parte:

La primera serie televisiva que fue doblaba en las recién inauguradas salas de CINSA, fue Wyatt Earl (1955), doblada por el fallecido y popular actor de cine y TV, Sergio de Bustamente, en el papel estelar. Ruta 66 (1960) con las voces del extraordinario actor y galán de TV y cine, Jorge Lavat, en el estelar, y Carlos Becerril como su coestelar; Combate (1962), con Carlos Becerril y Sergio de Bustamante; Batman (1966), con las voces de Guillermo Romano y Santiago Gil; El Gran Chaparral (1967) y, El Avispón Verde (1966), esta última doblada por los dos actores de nombre Jorge: Lavat y Arvizu

El Llanero Solitario (Foto: Pixabay)

Los Intocables (1959) narrada por el famoso escritor colombiano Álvaro Mutis y con el talento estelar de Alberto Pedret. Otra serie de gran popularidad, sonorizada por el célebre Guillermo Portillo Acosta, fue El Llanero Solitario (1949-1951 y 1954-1957).

Carlos Rotzinger, un destacado actor de cine, tv y teatro, dobló a Roger Moore, en la famosa serie el Santo (1962). Claudio Brook un gran actor anglomexicano con experiencia en teatro, cine y televisión, puso su voz a Dick Van Dyke en el programa del mismo nombre (El show de Dick Van Dyke, 1961). Héctor Andremar, otro ídolo popular de la época entre las mujeres jóvenes y no tan jóvenes, dotó de un carisma extraordinario sonorizando con su voz al personaje animado de El Hombre Araña, de la serie de 1967 del mismo nombre.

Luis Rizzo, un actor y músico español de voz grave y potente, le prestó su voz a Jacques Costeau, el famoso submarinista y biólogo marino en la popular serie El mundo submarino de Jacques Cousteau (1968).

Farrah Fawcett:
Los Ángeles de Charlie
(Foto: Pixabay)

José María Iglesias, un actor de baja estatura, voz aguda y temperamento suave, y el primer actor, Eduardo Liñán, dieron voz en castellano a Starsky y Hutch (1975). Bruno Rey habló en español por David Jannsen en El fugitivo (1963); Armando Coria (padre del actor del mismo nombre, aún activo en la actualidad en el doblaje de voz, fue la voz de Ricardo Montalbán en la serie La isla de la fantasía (1978), acompañado por Jaime Vega como Tattoo. Maru Guzmán, Rocío Garcel y Angela Villanueva doblaron a Farrah Fawcett, Jaclyn Smith y Kate Jackson en la célebre serie policiaca Los Ángeles de Charlie (1976) Jorge Sánchez Fogarty, que dio su voz al recientemente finado David Cassidy en la serie familiar La Familia Partridge (1970). De nuevo Jorge Lavat, acompañado por el primer actor tapatío, Luis Bayardo, dieron voz a los protagonistas de El Túnel del Tiempo (1966). La Familia Munster (1964), que contó con las voces de Víctor Alcocer como Herman Munster, Lily Munster con la voz de la cubana Nelly Sálvar, Maria Antonieta de las Nieves como Eddie Munster y Fernando Rivas Salazar como el Abuelo Munster. Su contraparte, Los Locos Addams (1964) tuvo en el reparto estelar a Jorge Lavat como Homero Addams, Magdalena Ruvalcaba como Morticia, Jorge Arvizu como el tío Lucas, María Antonieta de las Nieves como Merlina, Jesús Brock como Pericles, Antonio Raxel como el mayordomo Largo.

Mi Bella Genio (Foto: Pixabay)

También destacó Viaje al fondo del mar (1964) con Sergio de Bustamante y Roberto Espriú en los roles protagónicos. Otras series realizadas en la empresa del señor Ortigosa fueron La Caldera del Diablo (1964) el señor Novak (1963), el show de Carol Burnett (1967) Los Monkees (1966-1968), con Salvador Nájar ,Víctor Mares, José María Iglesias y Ángel Aragón, Mi bella genio (1965), con la dulce y femenina voz de Irma Lozano, junto a la de Víctor Mares; Hechizada (Bewitched, 1964), con las voces de Caritina González y de Roberto Cardín; Mi marciano favorito (1963), con Dagoberto de Cervantes doblando al marciano Tío Martin (Ray Walston). El Super Agente 86 (Get Smart, 1965) con Jorge Arvizu, uno de sus papeles más recordados en el doblaje de voz, acompañado por Azucena Rodríguez como la voz de la agente 99, además de la otra gran serie que le dio fama al apodado “Tata” Arvizu, Los Picapiedra (1960), con el cómico Pedro Picapiedra doblado por Jorge, donde también contó con el talento de Julio Lucena (Pablo), Rita Rey (Vilma) y Eugenia Avendaño (Betty).

No podemos dejar de mencionar la famosísima hasta el día de hoy Don Gato y su Pandilla (1961), con las voces de Julio Lucena (Don Gato), Jorge Arvizu (Benito Bodoque y Cucho), Santiago Gil (Espanto), Víctor Alcocer (Oficial Matute), Carlos Becerril (Panza) y Armando Gutiérrez (Demóstenes).

El Superagente 86(Foto: Wikimedia)

Víctor Alcocer (apodado el Baquetón) realizaría algunos de sus más recordados trabajos de doblaje en CINSA. El más notorio, cuando prestó su voz en español a Telly Savalas en Kojak (1973). El actor norteamericano viajó a México para felicitar personalmente a Víctor. Otro de los trabajos entrañables realizados en la firma fueron pistas sonoras habladas y cantadas de Plaza Sésamo (1969), con las voces de Salvador Nájar (la Rana René); Jorge Arvizu fue el director de diálogos, además de prestar su voz a varios personajes (Beto y otros), Jaime Vega (Enrique), Gloria Rocha (Miss Piggy), José María Iglesias (Archibaldo), Jorge Sánchez Fogarty (varios), entre otros.

En abril de 1972, las empresas CINSA y Multiteatro cambiaron su sede, ahora a la calle América, número 173, en la colonia Nueva Atlántida, en la capital mexicana. Ken Smith acababa de quebrar con su empresa, de modo que el señor Ortigosa vio la oportunidad perfecta para conseguir unas mejores instalaciones para su compañía de doblaje. Y adquirió el inmueble que hasta 1972 había sido hogar de CLADSA. Los siguientes nueve años, la empresa funcionó en la calle América sin mayores contratiempos o sobresaltos. Desgraciadamente, al inicio de los años ochenta, las turbulencias sindicales y la competencia desleal entre algunos empresarios del doblaje de voz pasaron factura a la flamante empresa del abogado judío. La muerte lenta y dolorosa de la compañía comenzaría en 1981, cuando el asociado del señor Ortigosa, Robert Lerner, fallecería sorpresivamente víctima de cáncer. Dos años más tarde, presionado por Enrique Candiani, el licenciado Ortigosa vendió su empresa al gigante de medios Televisa. Sobra decir que, años después, el señor Ortigosa haría constar su arrepentimiento por haberse deslindado de su compañía. El señor Ortigosa viviría el resto de sus días en la ciudad de México, dedicándose ocasionalmente a producir teatro. Finalmente, moriría el 27 de diciembre de 2007, a los noventa y dos años de edad, cerrando definitivamente una página importantísima en la historia del doblaje de voz en México, como uno de los empresarios más sagaces, pero a la vez más humanos, tolerantes, bondadosos y profesionales que existieron en el gremio del doblaje. Sus cenizas fueron sepultadas en la iglesia de San Agustín de la Ciudad de México.

No hay palabras suficientes para cuantificar la calidad, el impacto y la trascendencia para el doblaje de voz en español que CINSA dejó. La gran empresa, en donde en medio de los humores del alcohol y el cigarro, en medio de la fiesta y el aparente desorden, surgió la virtud, la excelencia y la calidad lograda por esa élite de talentos destacados, que hasta el día de hoy, en palabras personales de quien esto escribe, nunca debe ser olvidada, sino apreciada, imitada y venerada por las generaciones de profesionales de la voz que la han sucedido hasta el día de hoy.

Fuentes

 






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